domingo, 4 de junio de 2017

La tercera ley de Newton

Lo adelanté en este mismo sitio hace nueve días; el salvaje atentado islamista de Manchester no será el último cometido en el nombre de Alá en Occidente. No soy adivino, no dispongo de una mágica bola de cristal, no disfruto del don de predecir el futuro, ni siquiera soy más listo que usted, lector que aguanta estas líneas porque está harto de las gilipolleces melifluas y blandengues que le ofrecen otros medios políticamente correctos. Simplemente deduzco, una vez observado atentamente el sombrío panorama que nos envuelve, que una sociedad en descomposición permanente y sin memoria ni cultura a las que agarrarse es adversario fácil y asequible para que los siervos del profeta, los tarados de Oriente, los asesinos en nombre de no se sabe qué justicia divina golpeen una y otra vez alcanzando sus cuotas de sangre y vísceras, esas que, no lo olviden jamás, el propio Corán exige derramar a costa de todos aquellos que no profesemos esa abyecta forma de entender la fe, pues todos entramos directamente en la categoría de infieles y, por lo tanto, de asesinables.     

Esto sí, la Navidad no. Ecuanimidad
Ayer, en Londres, -mañana puede ser en su ciudad, no se crea a salvo en ningún sitio, por pequeño que sea- unos secuaces de Mahoma, desprovistos de cerebro y por tanto de escrúpulos, se adhirieron a esta nueva moda tan provechosa para sus intereses y tan barata para sus bolsillos como es pillar un vehículo y lanzarse a mil por hora contra los viandantes, igual da que sean o no infieles o que se trate de mujeres y niños que pasean tranquilamente por la ciudad y, de momento, se han cepillado a 7, dejando más de 40 heridos, muchos de ellos irrecuperables, otros que quedarán tullidos físicamente para siempre y la mayoría tocados psicológicamente para el resto de sus días. Es decir que, de una tacada, unas cincuenta familias inocentes han visto sus vidas jodidas para siempre, eso sí, en el respetable nombre de Alá. Y Snchz y los de Podemos, felicitando el Ramadán a los amigos musulmanes, mientras por el camino nos cargamos a los Reyes Magos, a la Santísima Trinidad y a la madre que nos parió, si hace falta. (Aquí pongan los interrogantes que deseen o una cara de esas amarillas con los ojos muy abiertos, la que parece como que no entiende).
 
Definitivamente, son ganas de hacer el gilipollas


Se estarán preguntando, con todo el derecho además, a qué coño obedece el absurdo título de este artículo, si no hago más que despotricar contra el moro amigo. Se lo explico. El gran físico inglés, fallecido precisamente en Londres, enunció hace casi trescientos años las tres grandes leyes de la dinámica. La tercera, también conocida como "ley de acción-reacción", dice que "con toda acción, ocurre siempre una reacción contraria y dirigida en sentido opuesto". Este principio se cumple siempre en la naturaleza. Por ejemplo, si usted le da un puñetazo a un islamista en todo el hocico, inmediatamente experimentará un dolor en su mano igual al causado al siervo de Alá. Acción, reacción. Lo entienden hasta en Primaria. Pero no la clase política, la de aquí y la de Londres, y la de Alemania y la de las Quimbambas. Estas observan cómo los amables musulmanes actúan -nos matan- pero no reaccionan y, si lo hacen, la fuerza empleada no es, ni mucho menos, igual o del mismo tamaño que la ejercida por los simpáticos chicos tocados con turbante y chilaba.

Este caso es único en el Universo y, al ir contra una ley física irrebatible, está provocando un revoltijo, un caos, un despiporre que está desconcertando hasta al propio Newton, que cualquier día regresa del más allá a llamarles la atención a estos políticos bobalicones y absurdos que, por no ofender, fíjense, por no molestar a la Bestia, andan con pies de plomo a la hora de calificar las barbaridades que en nombre de un dios menor se cometen en nuestros territorios. Todavía acabo de leer, quince horas después de los atentados de Londres, que "no está confirmado que sea un ataque coordinado y que haya más implicados". Me descojono. Bueno, no, me cisco en sus entrañas, me hago muy mala sangre y me abochorno de pertenecer a este llamado mundo occidental civilizado. 

Un simpático amigo musulmán
Como sin duda deducirán, de existir por estas lúgubres fechas, Newton sería un infiel y un hereje y, por supuesto, claro candidato a ser eliminado por estas hordas de nuevos bárbaros. Y el haber enunciado una ley que va contra la actividad de estos muchachos no hubiera hecho sino empeorar las cosas. Occidente, la Unión Europea, con o sin Brexit, lo mismo me da, que se permite presumir de líder del mundo, está sometida a lo que quieran hacerle unas docenas de salvajes asilvestrados que actúan en nombre de un estado fantasma situado a miles de kilómetros y respaldados por una fe repetidamente erradicada de Europa como la peste por alguna misteriosa razón. Yo, que como saben soy un iluso, todavía espero que honren a don Isaac y hagan que se cumpla la tercera ley. Mientras tanto, y perdonen que de nuevo me las dé de adivino, a esperar la próxima carnicería. Y, siento decírselo, pero vaya espabilando, porque el enemigo está en casa y la siguiente le puede tocar a usted. Vaya que sí.            

viernes, 26 de mayo de 2017

Dios, las nueces y el hombre moderno

Hay un par de seguidores contumaces de este blog que me requieren con cierta urgencia para que cumpla con la obligación de un bloguero que merezca llamarse así -por Dios bendito- y haga el favor de escribir algo. Ellos, y otros fieles habituales, saben que el optimismo no es una cualidad que empape la forma de ser del titular de este sitio. El propio nombre del blog ya remite a un personaje atormentado por la soledad, el abandono, la traición, la cobardía y las puñaladas traperas. Y no es por casualidad. El mundo que vivimos me sitúa cada vez más en el extrarradio de la realidad, las acciones que se suceden me resultan incomprensibles vengan del lugar que vengan y, lo que es peor, no atisbo manera humana ni divina de que esto mejore, antes al contrario, me temo que el futuro que les espera a nuestros hijos es, cuando menos, tenebroso.   

Así que no crean que vivo aislado del mundo, de la realidad cotidiana, qué va, ya me gustaría. Lo que ocurre es que nada de lo que veo me complace, casi todo lo que el universo me ofrece me escandaliza y cada día que pasa me encuentro más lejos de aquí, aunque sólo sea espiritualmente. Claro que han pasado muchas cosas que merecen un comentario, pero uno se plantea el poder para alterar el desorden establecido que tiene y se siente tan nimio, tan insignificante, tan residual que se le quitan las ganas de protestar, de patalear o de simplemente disentir, así están las cosas de difíciles para quien tiene afición a llevar la contraria y remar contra la corriente.

Por ejemplo, he asistido a las reacciones que han seguido al atentado -uno más, por desgracia no el último- de Manchester. Me soliviantó sobremanera -y tuve que tomarme dos tilas- escuchar a Theresa May y cía. el consabido "no está confirmado que se trate de un atentado de carácter islamista". Pero buena señora, ¿quién acostumbra a despedazarse en público con el fin de despedazar a su vez a niños y adultos inocentes? ¿Quién suele asesinar indiscriminadamente en suelo "infiel"? Luego vino la "disculpa": se trataba de un "lobo solitario". Lobo sí. Solitario, en absoluto. Pero qué mierda de lenguaje banal y melifluo con tal de no ofender al hermano musulmán. Fue un atentado con todos los ingredientes del terrorismo islamista, se llamen como se llamen los instigadores. Está cometido en el nombre de Alá. Y punto. Por cierto, recuerdo a navegantes: Monedero, ese ideólogo, dejó escrito en twitter: "Que la lucha del pueblo árabe crezca en todo el continente y, como la pólvora, salte a Europa y Estados Unidos". Esto es a lo que me refiero. Y luego a este hijo de la gran puta le votan millones de compatriotas míos. No lo entiendo. 

Pregunto: ¿alguna vez, aunque sólo fuera una, han escuchado ustedes a uno de estos progres de ahora, los de salón, los que se van de mariscada mientras al hermano obrero le dan bien por ahí, les han oído condenar el trato que se le da a la mujer en Irán, por ejemplo? ¿Y en Irak? ¿Y en Afganistán? ¿Y en Arabia Saudita? ¿Saben que allí las mujeres no pueden vestir como quieren, estudiar lo que quieren, conducir, hacer deporte, no digo ya salir solas o tomarse una copa? ¿Algún valiente ha denunciado la falta de libertad de estas señoras? ¿Iglesias? ¿Errejón? ¿Llamazares? ¿Snchz? ¿Oiga, hay alguien ahí? 

Otro ejemplo, hablando de Snchz. No entiendo cómo un tipo como éste, mendaz, revanchista, rencoroso, falaz, incapaz, inmaduro, egocéntrico y cuya única aspiración es ser presidente de España a cualquier precio, vuelve a ser -y reforzado- el líder de lo que antes era un partido respetable y respetuoso, nacional y democrático. La deriva hacia el podemismo radical le va a llevar poco menos que a la extinción pero la mitad de la militancia no se entera. O sí, que es peor, ustedes ya me entienden. ¿Infiltrados? Hummm, yo sólo sé que en la guerra vale todo. Y que los de morado, lo que es en paz, no saben vivir. En fin. Aquí ya quedó escrito. Este tipo es el personaje más dañino que ha existido en la política española y aún no ha empezado a gobernar. Llámenme visionario. Llámenme alarmista.

Tampoco me he puesto muy contento precisamente cuando me he enterado que la alcaldesa de la ciudad donde nací le ha prestado al golpista-fregona una sala municipal para que el indeseable lance sus proclamas independentistas y sus amenazas al sistema democrático que los españoles nos hemos procurado. Claro que, viendo su curriculum, su defensa a ultranza de etarras y su frialdad ante las víctimas, el bagaje de sus concejales -la de las tetas al aire, el del chistecillo de los judíos- y su sempiterna "comprensión" ante las inquietudes separatistas, me doy cuenta que no se podía esperar otra cosa, con el don Tancredo de la Moncloa haciendo el idem, por cierto. Vivir para ver.

Ya saben que no soy creyente. Pero sí soy consciente de que nuestra cultura rezuma cristianismo por todos sus poros. Por eso, ni se me ocurre ofender, menoscabar o ridiculizar la fe de muchas personas respetables. Mi país está lleno de gente que sí lo hace y, lo que es peor, de quienes les jalean, de quienes se lo consienten y de quienes se lo premian. Hay que ser gilipollas. ¿Por qué está formado el 90% del patrimonio histórico de Europa? ¿Por mezquitas? ¿O quizás por maravillas arquitectónicas promovidas por la existencia de una cultura cristiana? Coño, vamos a derribarlas, o a incendiarlas, acabemos con todas ellas. Si tanto ofenden los símbolos de una religión, los destrozamos y los exterminamos y sanseacabó. Con dos cojones. Pero no. Esta gente, valga el símil desafortunado, quiere estar en Misa y repicando. 

España, al mismo nivel de EE.UU, con Japón, Alemania y Francia a la expectativa. Igual que ahora.

Todos estos progres enriquecidos por el sistema se escandalizaron muchísimo cuando la famosa foto de Aznar con Bush, aquella en la que el presidente de nuestro país se fumaba un puro con los pies sobre la mesa mientras se tomaba algo con los mandatarios más poderosos del mundo. Bien. No les digo nada ya con la foto de las Azores, con Bush y Blair, antes de la guerra de Irak donde, como ya saben, España jamás llegó a entrar en el conflicto bélico, por mucho que abrieran la bocaza los Bardem y cía. Mejor. Porque yo sostengo que no era José María Aznar quien salía en aquellas fotos sino España. Era mi país, una de las ocho potencias del mundo, respetado por los poderosos y tenido por igual por quienes ahora le ningunean y se sonrien al paso del presidente inane de turno que suframos. Para el mediocre, para el acomplejado y para el que no tiene conciencia de Estado, es mejor que estemos a punto de ser rescatados que asumir responsabilidades en la dirección del mundo moderno. Siempre ha sido así. Una vez leí una cita, creo que de Franz Kafka, que decía: "Dios nos da las nueces, pero no las parte". Y yo, me permito añadir: "Hay dos categorías de personas; los que tratan de abrirlas por sus propios medios y los que buscan que otro las parta o, sencillamente, se quedan sin comerlas". Juzguen ustedes dónde encajan los que nos dirigen. Entenderán el porqué de mi renuencia a acudir a mi cita con los lectores.        
 
EE.UU y Gran Bretaña, aliados de España. Hay quien prefiere a Venezuela e Irán...
     

miércoles, 3 de mayo de 2017

Los 4.000 del gallinero

Para el espectador neutral, ayer tuvo lugar un acontecimiento inusual en el recinto deportivo situado en el paseo de la Castellana de Madrid que suele acoger los encuentros futbolísticos organizados por el principal club que viste de blanco de la ciudad. Como todos ustedes sabrán de sobra, el equipo local logró un óptimo resultado, motivo por el cual sus seguidores optaron por no silbar a ninguno de sus jugadores, técnicos y directivos y concluyeron la noche cantando eso de "cómo no te voy a querer, si eres campeón de Europa por undécima vez" (el ordinal, en una muestra de originalidad encomiable, va cambiando en función del número de títulos que se van obteniendo).

"Lo único que pido, es que no me silben"
En la letra de esta tonada se puede encontrar la clave de bóveda que sostiene al aficionado medio de este club desde hace ya más de cinco décadas: te quiero porque ganas. Y si no lo haces, silbo, pito, pataleo y monto un pollo de no te menees. Lo único que cuenta es ganar. Si ganas, exhibo el escudo, animo, jaleo y me pavoneo. Si no, entro en modo cólera infinita y apunto a todo el que se mueve, incluso a la figura más grande que el equipo ha disfrutado en todo ese periodo de tiempo. Las cosas son así, guste o no guste. Es la pescadilla mordiéndose la cola: te quiero porque ganas, y como ganas, te quiero. Nunca olvidaré el profundo silencio que guardaban el 24 de mayo de 2014 en Lisboa, mientras su equipo iba perdiendo. Fue muy ilustrativo para alguien ajeno a esos colores.

Pero allá en lo más alto del recinto deportivo de marras, en el cuarto anfiteatro, donde un señor como yo no ve absolutamente nada de lo que sucede en el campo de juego, como mucho lo intuye, enjaulados, apartados, apretujados, cuatro mil tipos vestidos a rayas rojas y blancas, media hora después de haber sufrido la derrota más dura de la temporada, expresaban justamente lo contrario que la afición rival, que hacía tiempo que había abandonado el lugar: "jamás, jamás, te dejará esta hinchada, que en las buenas y en las malas, nunca deja de animar...". Y bien que demostraron que cumplen lo que entonan, dejándose la garganta, el sudor, la voz y las lágrimas por un equipo que, asómbrense, había perdido, no, qué digo, había sido goleado sin contemplaciones en casa del rival más odiado. Allí siguieron, hasta que no quedaba nadie en el estadio, animando, apoyando, torciendo, empujando. El resultado, es lo de menos.

Los 4.000 irreductibles

Hace mucho que desistí de explicar al seguidor rival lo que es la filosofía rojiblanca. Los que conozco, tan humildes ellos, suelen esbozar sonrisillas de condescendencia cuando observan nuestra actitud frente a la derrota. Nosotros no queremos al Atlético de Madrid porque gana. La vida no nos lo pone fácil, nuestro camino está plagado de obstáculos y es precisamente eso, el esfuerzo que se hace al intentar superarlos, lo que satisface a los aficionados. Si se gana, estupendo, maravilloso, sensacional. Pero si no, mientras en el campo se haya derramado hasta la última gota de sudor, no hay reproches. En las buenas, y en las malas.

En este blog se entendió muy bien la retirada este invierno pasado de Nico Rosberg, piloto de coches recién coronado campeón mundial que decidió dejarlo justo en la cima. Él no necesita segundas, terceras o duodécimas para confirmar lo que ya sabe: que luchó y entregó todo lo que tenía para alcanzar un sueño. Y una vez conseguido, para qué seguir. Otros continuarán jugándose la vida por más y más copas. Él ya había cumplido alcanzando lo que muy pocos logran. Y, además, luchando contra fieras a las que no les importa cómo ganar, contra una prensa dirigida que sólo encumbra al egoísta, cuyo único valor es la victoria y que hace mucho tiempo que olvidó aquello de "lo importante es participar".    

En una época de ausencia total de valores que no sean el dinero, la victoria y el liderato a cualquier precio, mis cuatro mil congéneres colgados del techo de un estadio hostil merecen un respeto imponente, un reconocimiento urgente y un aplauso elegante que debería surgir, espontáneo, desde todos los lugares donde reine el pensamiento antiguo de que no todo consiste en ganar sino, sobre todo, en esforzase por llegar a ello. Y que, aunque no se gane, es de bien nacidos ser agradecidos. Por eso, cada día estoy más orgulloso de que mi alma sea rojiblanca. Y hoy, si cabe, más todavía. Ya sé que soy muy pesado pero, gracias, papá.    

martes, 7 de marzo de 2017

Por la boca muere el pez

Imagino que todos están al tanto de la que se ha liado tras sacarse a la luz un programa emitido en la televisión vasca hace casi un mes. Para los que no lo estén, se trata de una colección de mastuerzos de diverso pelaje soltando bilis, descojonándose de España y de los españoles e intentando -que no consiguiendo- resultar graciosos a costa de poner a parir nuestro Nombre, nuestra Bandera, nuestro Himno e incluso, la camiseta de nuestra Selección de fútbol campeona del mundo. Nada nuevo bajo el sol.


Lo que me extraña es que la cohorte completa de cabrones que salen en el programa forman parte, según los editores del mismo, de lo más granado de la "cultura vasca" y son personajes reconocidos en el mundo de las "diversas artes susceptibles de interés por parte de la sociedad" (vasca, naturalmente). Y siendo así, y dando por hecho que los de la TV de allí no mienten, que ya es mucho suponer, resulta chocante y la mar de extraño que aquellos representantes máximos de la intelectualidad vasca no den más de sí que llamar a los españoles, -cosa que por otro lado, aunque les joda, ellos también son y serán hasta el final de sus miserables vidas plenas de odio y rencor-, fatxas, paletoa, txonis y no sé cuántos ridículos epítetos más.

En primer lugar, observen la enorme riqueza de esa lengua inventada llamada "euskera". Facha, manera humorística de denominar en ESPAÑA a los franquistas nostálgicos, lo dicen igual; eso sí, lo "vasconizamos" metiendo de clavo la "tx", que queda muy mono, lo mismo que en la palabra "choni", algo que en ESPAÑA viene a ser sinónimo de Belén Esteban y que en esa tierra tan llena de gente culta adoptan rápidamente del idioma patrio, una vez más introduciendo por si acaso el factor diferenciador "tx", para que se vea que han trabajado. En cuanto al sustantivo paleto, esa rica lengua ni tiene un similar ni a los catedráticos sapientísimos que sin duda la salvaguardan se les ocurre nada más sagaz que añadir una "a" y, milagro, ya está, tenemos "paletoa", euskalduna de pura cepa. Yo es que me orino. 

Pero lo que me choca es que, escuchados los insignes mamelucos del vídeo en cuestión, aparte de llamarnos paletos, toreros y bailarines de sevillanas a todos los españoles, no se les ocurre nada peor que decir de nosotros, esa raza tan opresora y a la vez idiota -seguramente una cobinación imposible, de ser cierta-. Es decir, sueltan puros y simples estereotipos de toda la vida. A una le preguntan quién sería su modelo de español y responde Jesús Gil, otra que Isabel Pantoja, otro con menos imaginación aún que Rajoy y el último que el Rey Juan Carlos. Así que lo malo de ESPAÑA es que hay toros, toreros, flamenco y comida rica en todas partes. Bien, supongamos ahora que yo soy tan tonto o más que estos memos de la ETB y recurro a los estereotipos. Entonces un vasco será un tío -o tía, da igual- con el flequillo cortado con hacha, aros bien grandes en las orejas, vestido como un guarro y con un par de pistolas en el cinturón que utiliza contra todo aquel que se sienta español. Ya ven qué gilipollez de estereotipo, pero resulta que varios millares de vascos con esa pinta se han dedicado a aterrorizar a centenares de miles de buenas personas por todo el Estado y a dejar un reguero de cadáveres que casi llegan a los mil. No es justo, no se puede identificar a todo un pueblo por unos cuantos, ya lo sé, pero no se preocupen, si no es más que un estereotipo facilón. ¿Verdad?

Estos paletos españoles suelen llevar boina y ellos -los vascos- la portan de medio metro de diámetro, lo que pasa es que la llaman "txapela", que queda más culto. Nosotros tenemos los toros y ellos se dedican a levantar piedras enormes para, acto seguido, dejarlas caer de nuevo o a freir a hachazos a indefensos troncos de madera. Pero estas últimas actividades tienen un "transfondo cultural" innegable. Incluso, dicen, las piedras y los troncos de árbol le "hablan" al harrijasotzaile y al aizkolari. Y yo, lo respeto, me parece muy bien, y no me meto con esas costumbres ancestrales. Ellos sí, lo nuestro es paleto, rancio, carca, facha. Lo suyo es moderno, culturalmente avanzadísimo y, por supuesto, respetable. Cachissss.

El verdadero problema, permítanme que lo diga, es el odio inoculado a las nuevas generaciones en las ikastolas por un sistema educativo absolutamente corrompido que un Estado blandengue y permisivo hasta la náusea ha consentido e incluso alentado, lo mismo que en Cataluña. Esta gente que aparece en el programa fueron niños en los 80 y 90, cuando la semilla del odio absoluto y el aborrecimiento general de todos los símbolos que recuerden a ESPAÑA fue plantada. Había que gobernar en el Estado y para eso hubo que arrodillarse ante Arzallus, no sé si le recuerdan, sí, aquel que dijo lo de "unos agitan el árbol y otros recogemos las nueces". Y, aparte de muchas otras cosas, se les dio el control total en Educación, la clave de bóveda del adoctrinamiento general que se está acometiendo desde entonces en el País Vasco y Cataluña.

Basta escuchar al engendro -no sé si es hombre o mujer, las imágenes no me permiten discernirlo- que se dice feminista en el video y que es, en esencia, un adefesio, cómo segrega bilis cuando le preguntan qué siente cuando ve la bandera rojigualda: "¡Asco, casi vomito!", nos narra el cerdo o cerda babeando rabia, odio y rencor. O el imbécil apellidado Apaolaza, presunto actor del que jamás oí hablar, que se hace el gracioso cuando dice que nos llamamos ESPAÑA porque el nombre de Mongolia ya estaba ocupado. Muy ingenioso, si no fuera porque el tarado de Sabino Arana, hace más de un siglo, ya asimilaba a los "maketos" españoles con coreanos y similares. Una antigua obsesión eso de compararnos con orientales. Nada nuevo, nada original. Únicamente odio visceral.

La tal Miren Gaztañaga, muy conocida en su casa, a la hora de comer
Eso sí, ahora que la afrenta se ha difundido, estos valientes, estos gudaris euskaldunes se ponen a recular como ratas infectas y ya empiezan con la cantinela de siempre: "está sacado de contexto", "está dicho en clave de humor", "es libertad de expresión" ¿perdón? ¿como la que tiene un vasco que se siente español para decirlo públicamente sin sufrir consecuencias? Incluso se han atrevido a decir que "no era nuestra intención ofender". ¿No? Pues quién lo diría, porque parece hecho exactamente para eso, para ofender al que se sienta español. Pero claro, resulta que una tal Miren Gaztañaga sale de meritoria en una película recién estrenada, "El guardián invisible", y le habrán dado el toque para que no les joda la taquilla. O sales perdiendo el culo a rectificar o no vuelves a trabajar más en la industria cinematográfica de ese país que tanto detestas, hija, así que venga, de rodillas y con los brazos en cruz. Pues no cuela, amiga. Vean la grabación y verán que no cuela. Odio y humillación puros y duros. 

Lo que más me satisface de este desagradable asunto es que todos estos auténticos merluzos se van a ir bajo tierra siendo españoles. Se les va a pudrir el hígado de tanta bilis y tanta inquina y no verán nunca otra patria que ESPAÑA. Algunos son listos y se dan cuenta de que esta actitud beligerante no les beneficia. Otros, el estereotipo, seguirán odiando toda su vida y soltando porquería por esas boquitas. Vale, sigan, sigan, que por la boca muere el pez. 

            

jueves, 23 de febrero de 2017

Un experimento ¿con éxito?

Ahora que la NASA está en los medios de comunicación por cosas verdaderamente interesantes para nuestra decadente especie, hablemos de sucesos que tienen estrecha relación con ella. Jim Lovell es, pues todavía vive, un astronauta norteamericano que pasó a la historia por ser el comandante de la nave Apolo 13, la cual sufrió graves problemas técnicos durante su periplo, estando a punto de no regresar a la Tierra y negando a sus ocupantes la oportunidad de pisar el satélite. Años después, Lovell escribió un libro recreando aquel angustioso episodio que dio lugar a la famosa película de Ron Howard en la que Tom Hanks encarnaba al protagonista y cuyo "Houston, tenemos un problema", ha pasado también a la historia como una de las frases más repetidas por todo el planeta. Se da la circunstancia de que Lovell ha sido la única persona que, habiendo viajado en dos ocasiones a la Luna, nunca pudo posarse en ella y ello le produjo, según describió él mismo, un sentimiento mezcla de tristeza, melancolía, rabia y disgusto por haber perdido esa oportunidad. De hecho, su libro lleva por título "Lost Moon" (Luna Perdida), pues él se dio cuenta, cuando vio que no iban a poder alunizar, de que ya nunca podría hacerlo.  

Todo esto viene a cuento porque últimamente debo sentirme yo más o menos como Lovell se sintió entonces, pero en mi caso lo que he perdido ha sido mi país. "Lost Spain", la España Perdida, sería el título que elegiría si tuviera que escribir un libro sobre la evolución de lo que ahora se ha dado en llamar "ciudadanía" en mis poco más de 50 años de trayectoria vital. O mejor dicho, sobre la involución sufrida, el triunfo de la vagancia, la desidia, el exceso, la exageración, la falta de imaginación, de esfuerzo y de ganas. La molicie, la pereza, las ínfulas desmesuradas de gente sin preparación, los quince minutos de gloria a cualquier precio, la pérdida de valores y de inteligencia, en definitiva, tanta tontería está llevando al país hacia el abismo y, para desgracia de muchos, hacia la inanición y la intranscendencia, que es aún peor. España se está perdiendo. La miro y no la reconozco. De hecho, yo ya la doy por perdida.

El artículo más leído hasta hace una semana en este blog había acumulado 142 visitas. El último, "¡Señor, llévame pronto!", lleva en algo más de cinco días, 21.127. Como lo leen. Y se da la circunstancia de que lo que narra es una falacia, una invención, una charlotada, un experimento. Quise demostrar (con éxito, por desgracia) que, en los tortuosos tiempos que corren en España, cualquier disparate enunciado bajo una supuesta defensa de la mujer tiene visos de credibilidad. Y así ha sido. La gran mayoría de los que han leído el artículo de ficción mencionado lo han tomado como absolutamente real. Después de los semáforos con falditas o las "calendarias" granaínas, muchos han juzgado perfectamente posible que una descerebrada resentida y enloquecida nos tomase a todos por tontos y se le ocurriera denigrar al "sagrado" Pericote por machista. Pero, dense ustedes cuenta, si mañana aparece la "noticia" de que van a retirar la Cruz de la Victoria de la bandera de Asturias para no ofender a sabe Dios qué hermano musulmán, se la creerían también. Porque pensarían que es posible que a algún imbécil se le pase por su deteriorada cabeza que la medida es justa y necesaria para evitar "ofender a los practicantes de otros credos", o cualquier otra gilipollez de calibre similar. Si hasta el autodenominado "club de fútbol más grande del mundo" ha eliminado de su escudo una cruz diminuta para que no se ofendan en no sé qué coño de microestado árabe...

Así que quiero pedir disculpas a quien se haya podido sentir ofendido, preocupado o simplemente haya experimentado desasosiego ante la "noticia". Y los que la creyeron no vayan a pensar que son unos incautos o unos inocentes, qué va, quédense tranquilos porque ya les digo que un gran porcentaje de lectores creyó a pies juntillas el disparatado texto. Miles de personas se asustaron, echaron pestes, se ciscaron en la "presunta" doctora e incluso, exacerbados sus ánimos por la bobada, expresaron sentimientos verdaderamente machistas que pueden comprobarse en los comentarios al artículo tanto en el blog como en las redes sociales. Porque machismo, haberlo haylo. Pero no hace falta buscarlo con pico y pala en letras de canciones antiguas, o en danzas centenarias, o en pinturas milenarias. No es necesario el calzador, mentes modernas preclaras y enfermas, para encontrar, a cada segundo, gestos, modos y maneras en los que la mujer sale malparada. No sé si se han enterado, pero en los últimos tres días, cinco mujeres han sido asesinadas en nuestro país. Así que, estúpidos y estúpidas igualitarios e igualitarias de salón, dejen de hacer el gilipollas y pónganse a ello porque les aseguro que por vestir con faldas a un muñeco o por cambiarle el nombre a un baile no van a obtener ni una miaja de credibilidad o respeto ni, por supuesto, conseguirán atenuar la violencia de género. Lo que sí podrán es llenar sus agradecidos estómagos a costa de fondos públicos lo que, por otra parte, es una práctica consustancial a cualquiera que ostente la nacionalidad española en estos tiempos oscuros. A otros tocará recuperar la cordura en nuestro país. Jim Lovell perdió su Luna en 1970. Yo, a mi querida España, esa España mía, esa España nuestra que cantaba Cecilia, ya la perdí hace mucho tiempo. Y la esperanza, también.                   

viernes, 17 de febrero de 2017

¡Señor, llévame pronto!

Parece mentira, pero sí. Ha saltado una de las peores noticias que podrían esperarse para el universo llanisco y todos aquellos que lo formamos: el Pericote, baile centenario orgullo del concejo y patrimonio cultural de todas las fiestas que en él se celebran, acaba de ser declarado RME (Reducto Machista Eliminable). Después de numerosos y esforzados trabajos, el equipo de la doctora en Ciencias Feministas y Trastornos de la Razón, Rosalía Lamanta Lacabeza, ha llegado a la conclusión que nuestra danza ancestral es "peligrosa para el buen desarrollo de la percepción de la juventud sobre la identidad de género y los roles asociados a cada uno", además de "un caldo de cultivo para fomentar conductas agresivas y vejatorias para la mujer asturiana". 

Ante la creciente alarma social creada desde que saltó la liebre, periodistas especializados en la materia se han puesto en contacto con la clarividente experta que, en resumen, basó su dictamen en las siguientes conclusiones:

1ª "Analizando en primer lugar únicamente la danza, ya se observan movimientos claramente vejatorios para la mujer casi desde el inicio. En efecto, los hombres, mostrando una actitud grupal agresiva y peligrosa para la integridad física de las mujeres, ejercitan numerosos pasos que no son sino un acoso libidinoso y constante hacia la indefensa mujer, cuya movilidad se ve además mermada por un traje pesado y arcaico que impide a ésta realizar las convenientes maniobras elusivas ante el pertinaz acoso de los machos". 

2º "A lo largo del baile, además de observarse un enfermizo afán de los mozos por cortejar a las mujeres y, por tanto, disminuir sus valores éticos como personas humanas que son, uno de los hombres profiere grandes voces intimidatorias para los sentidos de las bailarinas, que resuenan como veladas amenazas en los oídos de éstas. ¡A pasar!, ¡A quedar! y, sobre todo la brutal orden de ¡Aire!, que las mujeres deben obedecer instantáneamente acelerando su paso, se escuchan claramente a lo largo de la interpretación sin contar en ningún momento con la importante opinión de ellas. Esto genera un estrés inaceptable en las participantes que, a posteriori, puede provocarles diversos transtornos psicosomáticos además de decaimiento general, con el riesgo de verse obligadas a recurrir a la ingesta de medicamentos u otro tipo de productos estimulantes con el fin de elevar su autoestima personal tras sufrir semejante vejación".    

3º "Por último, tras penar durante varios minutos recibiendo órdenes y escapando de una jauría de hombres hambrientos, éstos concluyen el baile abrazando fuertemente a las mozas, lo que puede y debe interpretarse como que ellos han conseguido su objetivo, que no era otro que someter a las mujeres de la manera más primitiva, hostil y violenta que pueden, lo cual no debe ser permitido en una sociedad avanzada y plural donde la presunta fuerza superior del macho tiene que ser desterrada por entero".

La profesora Lamanta continuó comentando las "tremendas letras que se cantan en ocasiones acompañando a este baile".

"La primera estrofa no atenta directamente contra la dignidad de la mujer, habla de que un tío coxu rompió un pie, por mi que se joda, pero la duda está en quién lo tuvo que llevar a Santu Medé; si fue la mujer, sería un claro síntoma de machismo y abuso de posición dominante por parte del coxu."

 "La segunda es una licencia extraña y rara que se concedió el autor, excepción a la regla machista imperante, pues parece que la moza le pone al viejo una cama en un sitio donde no se puede subir a ella, con el fin de reirse un poco de su impericia. Claro que, al mencionarse el mueble en cuestión, ya se está cociendo la posibilidad de que la mujer pueda ser explotada sexualmente".

"Pero donde se observa claramente una reducción de la figura femenina a puro objeto sin importancia es cuando dice "Yo caseme con un vieyu pa presumir de señora y a la mañana me dijo coxe el palu y pa pastora". Bien, esto es realmente indignante y no debería consentirse ni un minuto más. Primero se insinúa malévolamente que la mujer es una interesada a la par que socialmente inadaptada, para concluir conculcando de manera bárbara sus derechos al obligarla a realizar trabajos inadecuados para su resistencia física y su intelectualidad adormecida por un comportamiento racista y brutal del anciano en cuestión. Por si esto fuera poco, a continuación la pobre y maltratada mujer confiesa que se casó por dar rienda suelta a una afición perfectamente respetable como es comer chocolate, siendo objeto de las chanzas y burlas humillantes del hombre, que le contesta que se aguante, que el molinillo no bate, es decir, que le niega la satisfacción de una necesidad que se había manifestado perentoria. Y ya para remate, ponen en boca de la ninguneada mujer la palabra "dueño" cuando se refiere al marido. Se me acaban los adjetivos. Indignante, bochornoso, degradante y antifeminista es denominar a quien debe ser simplemente un "compañero en los tortuosos vericuetos de la vida" nada menos que como amo absoluto, que anula la voluntad de la esposa y la reduce a la categoría de mero objeto ornamental".


Después de lo expuesto, dice la experta, "no debe permitirse que semejante baile, anacrónico bastión del machismo más recalcitrante, vuelva a exhibirse ni una sola vez más, hasta que se realicen los ajustes técnicos necesarios para igualar el tratamiento que se le da a la mujer al del hombre o, incluso si ello fuera menester, por encima de éste, pues no en vano el número de mujeres que interpretan dicha danza es siempre el doble que el de mancebos".

Cuestionada sobre los cambios que piensa sugerir, la profesora Lamanta enumeró los siguientes: "En primer lugar, deben ser las mujeres las que, en consonancia con los tiempos actuales, ronden a los hombres y no a la inversa, por lo que se propondrá la alteración de los papeles y los hombres bailen los pasos de las mujeres y éstas los de los hombres. Además, las voces, naturalmente, deben ser dadas por ellas, lo cual redundará sin duda en beneficio de la tranquilidad y el sosiego de participantes y espectadores. El peso de los trajes debe igualarse, por lo que se propone eliminar todo lo claramente superfluo del vestido femenino, pudiendo usar pantalones como los de los mozos, eliminar la solitaria e incluso el mandil, prenda que recuerda peligrosamente a las tareas del hogar que vejatoriamente se insinúa debe realizar la mujer. En el caso de que se cante, las estrofas mencionadas deberán eliminar cualquier referencia a la posibilidad de que la fémina albergue interés económico alguno al contraer nupcias y se impedirá, bajo pena de cárcel, que se iguale la figura del marido con la de un "dueño" o un "amo dominante". Por último pero no menos importante, el nombre de la danza, claramente machista, debe ser cambiado a "La Pericota", mucho más acorde con la realidad social igualitaria en el contexto de un mundo claramente encaminado a la preminencia natural de la mujer en todos los ámbitos de la vida". 

Rosalía Lamanta, de origen paraguayo pero criada en Socuéllamos, ha dedicado cinco años de su vida a la investigación exhaustiva de los mensajes machistas camuflados en las tradiciones asturianas. ¡Señor, llévame pronto!        

martes, 14 de febrero de 2017

Soy un machista

Lo confieso: soy un despreciable machista. No lo sabía, pero gracias a una experta en musicología y "consultora de género" lo acabo de descubrir. Y no estoy desolado, qué va. Ni me arrepiento de serlo, ni renuncio a mis gustos, ni mucho menos me parece un desdoro. Al contrario, si me tengo que guiar por los juicios de la "experta", por otra parte trece años más joven que yo, me reafirmo en mis gustos, en mis querencias, hasta en mis vicios confesables. 

Resulta que una señorita de Gijón, licenciada en musicología y especialista en música pop y en feminismo -ojo al dato-, tiene una empresa que se dedica a formar a los más jóvenes en asuntos que tienen que ver con las relaciones entre sexos como forma de prevención de la violencia de género. Hasta ahí todo normal, todo respetable, todo en orden. Pero la sesuda experta, no sabemos por qué, ha decidido volcar toda su sapiencia, inteligencia y esfuerzo en estudiar las letras de las canciones de Joaquín Sabina. Y ha concluido que es un machista despreciable que no debería ser bienvenido en nuestra tierra, así, sin bicarbonato ni nada. Incluso afirma sin rubor que "sus letras son más peligrosas que el reggaeton". En fin.

La experta, encantada de haberse conocido
Todo este disparate de la fémina mencionada parte de un estudio "profundo" de la estupenda y conmovedora letra de la canción de amor "Contigo". No quiero parecer didáctico, ni un experto en nuestra riquísima lengua y sus recursos estilísticos, en los que Sabina es un maestro inigualable. Únicamente, escandalizado ante las masivas y estúpidas pérdidas de tiempo a la que nos están acostumbrando los nuevos progres de salón, quiero recordar al pequeño mundo que se acerca a este espacio, por si han tenido la desgracia de leer esta sarta de gilipolleces de la "experta" de las narices, que existe algo que se llama "lenguaje figurado", que el castellano contempla un montón de recursos como hipérboles, metáforas, comparaciones o retruécanos, por citar algunos que utiliza en esta canción el maestro con una soltura y una delicadeza auténticamente estremecedoras, hasta el punto de ser capaz de causar emociones incontrolables en el auditorio, como pelos de punta o lágrimas a raudales, que es lo más grande que un autor puede desear.
 
Pero a esta imbécil le parece que es "peligroso" paladear estos versos:
  
Yo no quiero domingos por la tarde;
Yo no quiero columpio en el jardín;
Lo que yo quiero, corazón cobarde,
Es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren.




No creo que exista una metáfora más tierna, más entendible, más sobrecogedora que decirle a la persona que amas que quieres morir por ella -de amor- o que te gustaría que ella muriera -de amor, insisto-, por tí. Creo que la mayor aspiración de un ser humano normal es amar y ser amado de una manera inolvidable, comprometida, deliciosa e incluso excesiva, como canta el maestro. Quizás el problema de esta gente es que no tienen ni puta idea de lo que es este tipo de amor, que no lo han catado o peor, que ni siquiera son capaces de entender que se pueda amar a un semejante así, con todos los sentidos, a tumba abierta y sin tapujos. 

En definitiva, que llamar machista a Joaquín Sabina es, como mínimo, una osadía deplorable. Si tan entendida es esta señorita en música pop, debería dedicar un ratito de su tiempo perdido a analizar toda la magna obra de este autor. Encontraría multitud de guiños a la mujer, halagos, disculpas, declaraciones de amor y de desamor, picardía, sexo, drogas e, incluso, rock and roll. ¿Se ha leído esta elementa la letra de "Así estoy yo sin ti", por ejemplo? 

Que conste que muchos de los comportamientos elegidos a lo largo de su trayectoria me parecen despreciables, su apología de la vida desordenada no es edificante a mi modo de ver, pero discutir su genio y su sensibilidad y, mucho menos llamarle machista, rancio o peligroso para las mujeres, me parece una locura y no saber por dónde anda uno. En su último y maravilloso legado, "Lo niego todo", lo dice muy claro: "Ni soy un libro abierto, ni quien tú te imaginas, lloro con las más cursis películas de amor". Todo el daño que este hombre haya podido causar, es muy probable que se lo haya hecho a sí mismo. Si yo fuera mujer estaría orgullosa de serlo cada vez que escuchara una canción de Sabina. Y me avergonzaría cada vez que una de estas feministas-talibanes (o talibanas), tan despreciable como un machista, abriera el pico para decir sandeces. Pero claro, es que yo soy un machista. Como el maestro.   

P.D: Ya que estamos, me pregunto qué diablos hace un periódico que se dice serio dando pábulo a semejante bobada. Sobre todo cuando uno ha comprobado en primera persona lo que "le cuesta" publicar opiniones como la que acaban de leer.