miércoles, 16 de diciembre de 2015

Consecuencias de la desmesura

El gran preboste de la izquierda española, el impronunciable Snchz ya tiene lo que quería. ¿O qué pensaba? ¿Que después de insultar y acosar brutalmente al presidente del Gobierno, la cosa iba a quedar ahí? ¿Que la violencia descarnada con la que se empleó ante nueve millones de espectadores, no iba a encontrar quien, interpretando las cosas a su manera, intentara aplicar su propia medicina a cualquier candidato del PP? No, las cosas tienen consecuencias, y más las que se aprovechan del altavoz de los medios de comunicación. La violencia engendra violencia y el ¿líder? socialista debería pensar, si es que está capacitado, si la escenificación desmesurada del lunes no habrá encontrado caldo de cultivo en los cientos de descerebrados que pululan por las calles y que en cualquier momento pueden cometer un disparate.

 

Es cierto que una gran mayoría de las medidas adoptadas en estos últimos cuatro años por el Gobierno de Rajoy han afectado decisivamente la vida diaria del ciudadano medio español. Pero también es un hecho que el candidato popular, un pésimo comunicador, no ha sabido explicar lo que se encontró tras la nefasta etapa del zapaterismo vergonzante. No ha recordado a los electores lo que pasó en mayo de 2010, cuando Obama puso firme al pelele socialista que vagaba entonces por la Moncloa y le conminó a iniciar la durísima época de recortes en todos los derechos más esenciales de la población. Porque muchas de las medidas impopulares ya las tuvo que tomar Solbes, y la cuesta abajo de España comenzó meses antes de que Rajoy ganara las elecciones que ZP tuvo que anticipar a noviembre de 2011 ante el irrespirable clima económico que se sufría ya entonces en nuestro país.

Después, nadie puede negar que el esfuerzo de los ciudadanos ha sido titánico, pero no creo que al presidente le haya hecho disfrutar verse obligado a triturar, día tras día, la moral de sus compatriotas. Aunque estoy convencido de que lo que más daño ha hecho al partido en el Gobierno no fue la crisis, ni las medidas adoptadas para frenarla, no. Lo que ha conseguido que los españoles estén que trinan es la tremenda corrupción que han tenido que soportar justo cuando a ellos se les decía que se apretasen el cinturón. Ver cómo unos golfos se enriquecen mientras uno pasa calamidades no lo tolera cualquiera. Y si encima no se pone freno al despiporre, si no se aprecia una lucha feroz contra esta lacra, es lógico que la gente monte en cólera y los apoyos se reduzcan.

Pero de ahí a llamar indecente a una persona que no se ha enriquecido ilícitamente, es más, que gana menos que el propio Snchz, media un abismo. El tarado que hoy le ha dado una buena hostia a Rajoy, un asilvestrado enfermo que, como no podía ser de otra manera, está encantado con su acción, habrá entendido el mensaje como lo haría alguien primitivo, y de esos hay muchos en nuestro país. Gente sin formación, sin metas, sin educación, que pueden comprender mal un mensaje confuso que, en cualquier caso, jamás un político decente en España había transmitido, en 40 años de democracia, con una virulencia tan desmesurada como la empleada el lunes pasado por Snchz. Y creer que esa desmesura no iba a tener consecuencias sólo puede pensarlo un irresponsable que ni está, ni estará a la altura necesaria para presidir un país como el nuestro. Al tiempo.       

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