miércoles, 23 de diciembre de 2015

Feliz Navidad, pero no a todos

Aunque estoy bautizado y por lo tanto soy miembro de la Iglesia Católica, para mi desgracia no tengo ese don que llaman fe. Vamos, que no creo que exista un ser superior del que dependa nuestro futuro una vez desaparecidos de este valle de lágrimas. Me gustaría, me da mucha envidia de los que confían en ello, pero un análisis racional del supuesto me indica que Dios omnipotente no existe. Y bien que lo siento.

Pero dicho esto, sí creo que los valores que transmite el cristianismo son muy válidos para nuestra vida. Me eduqué con los marianistas del colegio del Pilar, en Madrid, y estoy muy satisfecho de haber cursado tras sus imponentes muros desde parvulitos hasta el extinto COU. Una cosa es que no sea un fanático de acudir a Misa y otra muy distinta que abomine de unas personas que me enseñaron respeto, ética, moral, responsabilidad y muchas otras disciplinas que me han servido en la vida para tirar hacia adelante a pesar de las numerosas pruebas que mi familia y yo hemos tenido que pasar. De hecho, mi mujer y yo decidimos que la mejor educación que podía recibir nuestra hija era la de un colegio religioso, no por las enseñanzas cristianas en sí, sino por su forma de transmitir los valores humanos básicos. Yo no aproveché del todo mi asistencia a un colegio católico, pero no quiero hurtarle a mi hija las posibilidades que yo tuve y que, a lo mejor, ella sí sabe asimilar mejor. Después, su libre albedrío le enseñará qué camino tomar que, lógicamente, no tiene por qué coincidir con el de sus padres.

Una vez explicado lo anterior, entenderán porqué detesto tanto esta moda de los progres acomplejados de eliminar -o intentarlo- todo vestigio de la cultura cristiana de nuestro país. Hay que ser muy asno para decir que un Belén, un crucufijo o los Reyes Magos pueden ofender a alguien. Simplemente son símbolos de una cultura milenaria, como lo son una estatua de Buda o una mezquita árabe y a mí, desde luego, no me ofende en absoluto su visión. Pero estos burros que protagonizan un presente incomprensible, se quejan de la presencia en nuestra vida cotidiana de estos símbolos y exigen su erradicación. Y pregunto yo, ¿cuáles son los principales monumentos que les enseñamos a nuestros más de 60 millones de turistas extranjeros que nos visitan cada año? Pues, en un 90% más o menos, catedrales, iglesias, conventos, monasterios, ermitas y capillas de la que ha sido nuestra confesión desde hace muchos siglos. ¿Los derribamos? ¿Los quemamos? Todo es posible con esta gente porque, como se decía en la Universidad, quod natura non dat, Salmantica non praestat.    



¿Y nuestras fiestas? La gran mayoría ¿qué celebran? Conmemoran hechos relacionados con Jesús, la Virgen o la infinidad de nombres que pueblan el santoral. ¿Se atrevería alguien a acabar -o intentarlo- con la Semana Santa en Andalucía? ¿Y con la Magdalena, San Roque o la Virgen de Guía en Llanes? ¿Propondrán esta nueva estirpe de mandatarios necesitados de aseo y educación básica, sacar en procesión a Lenin, Stalin y Marx en su lugar?  ¿En lugar de los tres Reyes Magos, desfilarán por nuestras calles tres imponentes drag queens?

En fin que, a pesar de mi agnosticismo, a mí no me duelen prendas en desearles a todos una muy Feliz Navidad, un excelente -a poder ser- año 2016 y que los Reyes Magos les traigan muchos presentes. Bueno, a todos no. Como se decía en mis tiempos, sólo a los hombres -y mujeres- de buena voluntad, que cada vez van quedando menos por aquí. 

lunes, 21 de diciembre de 2015

Un país peculiar

Imaginen lo que podría ocurrir en los Estados Unidos si al gobernador de California le da por decir, tras el atentado de San Bernardino, que comprende a la pareja asesina, que se pone en su lugar y a lo mejor hubiera hecho lo mismo. No dura 24 horas en el cargo, los ciudadanos le montan la de Dios y los poderosos medios de comunicación se lo cepillan de inmediato ¿no les parece?

Ahora recuerden los salvajes atentados de hace un mes en París y piensen en un François Hollande melifluo, blandengue y tolerante que declara su "comprensión" para los terroristas, para su ausencia total de interés por integrarse en la estricta sociedad francesa, para sus creencias religiosas y se pone a hacer guiños a imanes, mulás y demás clérigos musulmanes hasta la náusea. Sus propios compatriotas le montan otra revolución en un periquete y lo sacan de paseo a La Bastilla ese mismo día, no sé si me entienden.

Dejen vagar sus mentes, olviden que son animales racionales y recreen una escena que contempla al ministro de Defensa ruso, es decir, bajo el mando de Putin, pidiendo disculpas a los turcos por violar su espacio aéreo y admitiendo la "justicia" del derribo del avión de combate de sus fuerzas aéreas. En ese improbable caso -tendría que tenerlos mayores que el caballo de Espartero- estaría ya por Siberia, en alguno de esos campos de trabajo que ya no existen, picando piedra para el resto de sus días encadenado a una gran bola negra y con un vistoso pijama a rayas.

Regresemos ahora a España. ¿Sería posible que Rajoy hubiese declarado que "reconoce la necesidad de un rescate para nuestro país y que comprende la actitud de Bruselas"? Hasta Snchz hubiera sido capaz de guardar las formas y las apariencias y defender la "solvencia" de España y lo innecesario de las brutales medidas de austeridad que la UE pretendía imponernos, mucho peores todavía que las que hemos soportado estoicamente estos cuatro años.

Sin embargo, en Asturias tenemos una diputada en la Junta General del Principado mucho más lista que todos los anteriores. Ella sí que se salta cualquier formalismo y declara, muy ufana, que "yo haría lo mismo que los propietarios del hotel Kaype", es decir, pediría una indemnización millonaria que sumiría al concejo de Llanes en la miseria más absoluta durante varias legislaturas. Así, sin red ni nada, con un par de higos. A eso se le puede calificar de varias maneras; es una irresponsabilidad que la culpable principal de este lío se solidarice con la propiedad pero no con sus vecinos, no con los verdaderos perjudicados, los ciudadanos esquilmados de Llanes; también es una desfachatez, es decir, una desvergüenza de quien hace décadas que la perdió, propio de una descarada, de quien piensa que va sobrada, que es más lista que nadie; y además es una villanía, una vileza y una puñalada trapera para todos los llaniscos y asturianos porque, con esas palabras, denota quién le importa realmente a este personaje, qué prudencia guarda ante el proceso, qué arrogancia muestra ante compañeros de partido, jueces, profesionales de varios ramos y qué catadura moral ostenta quien, después de haber arrojado la piedra y haber descalabrado a base de bien al pueblo, no sólo esconde la mano y apunta hacia otro lado, sino que además se reboza en el mal ajeno de una manera vomitiva que sólo es propia de alguien enfermo.

Y mientras tanto, ella continúa en su oneroso y opíparo cargo. El paralizado Fernández no dice ni mu y ahí la tenemos, de estandarte del socialismo patrio, dando lecciones a todos y luciendo palmito como si fuera Ava Gardner. Pobre ilusa. (Ahora llámame machista, por favor).

Asturias es peculiar, está bien claro. Pero España también, no crean. Mientras en Venezuela huyen del populismo, de los bolivarianos y, en fin, de la miseria, aquí les votamos. Churchill, que parecía saber de lo que hablaba, dijo: "el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su única virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria". Pero claro, el no era peculiar, era inglés.       

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Consecuencias de la desmesura

El gran preboste de la izquierda española, el impronunciable Snchz ya tiene lo que quería. ¿O qué pensaba? ¿Que después de insultar y acosar brutalmente al presidente del Gobierno, la cosa iba a quedar ahí? ¿Que la violencia descarnada con la que se empleó ante nueve millones de espectadores, no iba a encontrar quien, interpretando las cosas a su manera, intentara aplicar su propia medicina a cualquier candidato del PP? No, las cosas tienen consecuencias, y más las que se aprovechan del altavoz de los medios de comunicación. La violencia engendra violencia y el ¿líder? socialista debería pensar, si es que está capacitado, si la escenificación desmesurada del lunes no habrá encontrado caldo de cultivo en los cientos de descerebrados que pululan por las calles y que en cualquier momento pueden cometer un disparate.

 

Es cierto que una gran mayoría de las medidas adoptadas en estos últimos cuatro años por el Gobierno de Rajoy han afectado decisivamente la vida diaria del ciudadano medio español. Pero también es un hecho que el candidato popular, un pésimo comunicador, no ha sabido explicar lo que se encontró tras la nefasta etapa del zapaterismo vergonzante. No ha recordado a los electores lo que pasó en mayo de 2010, cuando Obama puso firme al pelele socialista que vagaba entonces por la Moncloa y le conminó a iniciar la durísima época de recortes en todos los derechos más esenciales de la población. Porque muchas de las medidas impopulares ya las tuvo que tomar Solbes, y la cuesta abajo de España comenzó meses antes de que Rajoy ganara las elecciones que ZP tuvo que anticipar a noviembre de 2011 ante el irrespirable clima económico que se sufría ya entonces en nuestro país.

Después, nadie puede negar que el esfuerzo de los ciudadanos ha sido titánico, pero no creo que al presidente le haya hecho disfrutar verse obligado a triturar, día tras día, la moral de sus compatriotas. Aunque estoy convencido de que lo que más daño ha hecho al partido en el Gobierno no fue la crisis, ni las medidas adoptadas para frenarla, no. Lo que ha conseguido que los españoles estén que trinan es la tremenda corrupción que han tenido que soportar justo cuando a ellos se les decía que se apretasen el cinturón. Ver cómo unos golfos se enriquecen mientras uno pasa calamidades no lo tolera cualquiera. Y si encima no se pone freno al despiporre, si no se aprecia una lucha feroz contra esta lacra, es lógico que la gente monte en cólera y los apoyos se reduzcan.

Pero de ahí a llamar indecente a una persona que no se ha enriquecido ilícitamente, es más, que gana menos que el propio Snchz, media un abismo. El tarado que hoy le ha dado una buena hostia a Rajoy, un asilvestrado enfermo que, como no podía ser de otra manera, está encantado con su acción, habrá entendido el mensaje como lo haría alguien primitivo, y de esos hay muchos en nuestro país. Gente sin formación, sin metas, sin educación, que pueden comprender mal un mensaje confuso que, en cualquier caso, jamás un político decente en España había transmitido, en 40 años de democracia, con una virulencia tan desmesurada como la empleada el lunes pasado por Snchz. Y creer que esa desmesura no iba a tener consecuencias sólo puede pensarlo un irresponsable que ni está, ni estará a la altura necesaria para presidir un país como el nuestro. Al tiempo.       

domingo, 13 de diciembre de 2015

Responsabilidad patrimonial

Bueno, pues ya está aquí.  Lo que parecía que nunca iba a llegar, la amenaza permanente que siempre habían librado los anteriores gobiernos municipales socialistas, se la van a comer con patatas los del llamado cuatripartito, es decir, todos menos los verdaderos culpables, los del PSOE. Una juez ha dicho que hay que derribar lo edificado junto al hotel Kaype, en el maltratado pueblo de Barro y claro, como los promotores contaban con la pertinente licencia otorgada por los políticos y técnicos de entonces, se supone que van a solicitar una indemnización que, de confirmarse, acabará en la práctica con cualquier actividad que el Ayuntamiento pudiera emprender durante toda la legislatura.

Ahora vendrán los golpes de pecho, los lloros y los lamentos. Pero la culpa es de todos los que, con su voto o sin él, consintieron que esa gente, durante 28 años, hicieran lo que les dio la real gana, saltándose a la torera cualquier atisbo de prudencia, mesura y buen hacer y, henchidos de prepotencia y arrogancia, emprendieran una huida hacia adelante encabezados por una alcaldesa enloquecida por el poder que nos va a llevar, si otro juez no lo remedia, a la quiebra más absoluta a todos. ¿Se dan cuenta ahora, asociaciones de constructores, de hosteleros, de restauradores? Todas esas fotos junto a los anteriores mandarines, inaugurando, impulsando, patrocinando, esas sonrisas, esas connivencias, ese tira que libras, que aquí nunca pasa nada, ¿ahora qué hacemos?

Claro que todo esto se arreglaba si los que nos han metido en este espantoso entuerto se vieran afectados por lo que se llama responsabilidad patrimonial. Es decir que, si las licencias que otorgaron alegremente se declaran nulas y hay que indemnizar a alguien, el dinero salga de los bolsillos de los políticos y técnicos municipales que propiciaron el desastre. Porque es muy fácil decir ahora eso tan manido de "son 7 millones que tendrán que pagar todos los llaniscos". ¿Por qué? ¿Es que tengo que pagar yo, o usted, por los chanchullos y los errores de unos indocumentados, irresponsables y analfabetos políticos que, a pesar de que se lo estaban diciendo, que les estaban advirtiendo de las ilegalidades, tiraron p'alante como si no hubiera un mañana? Pues mañana ha llegado y amenaza tormenta y de las gordas. Qué diferente sería todo si, antes de firmar nada, esta gentuza se hubiera tenido que pensar dos veces lo que iban a hacer porque, en casos como el que nos ocupa, habrían sabido que, si al final hay que pagar, iban a tener que responder ellos con su patrimonio particular. Pero claro, no interesa. Ahora que estamos con las elecciones y todos los partidos enarbolan sus programas, ¿alguno recoge esta propuesta en ellos? No, a la corrupta clase política no le preocupa esto. Ni a la antigua ni a la moderna. Antes que se arruine un pueblo entero a que me toquen a mí la faltriquera. A ellos todo les resulta muy fácil y muy sencillo al amparo de una impunidad grotesca.


Así que nada, estos llevan  seis meses y ya han encontrado cadáveres en descomposición por todas las dependencias municipales. El agua, las multas, el maltratador, el local de Feve y ahora el Kaype. Y la otra descojonándose de todos nosotros en su poltrona de Oviedo y con el zurrón bien lleno. Pues nada hombre, que siga la fiesta. Ni responsabilidad patrimonial ni, por supuesto, de la otra. Ni vergüenza, ni recato, ni humildad. Hay que joderse.    

sábado, 12 de diciembre de 2015

Añoranzas (2): La música española


Hace ya  muchos años que dejé de estar al tanto de la actualidad de la música que se hace en España. Supongo que desde que empezaron a proliferar los llamados “talent show”, esos programas donde se encierra a una docena de chavales en una casa y se les exhibe descarnadamente ante toda la sociedad mostrando sus enormes carencias culturales y donde la música no es más que una excusa para tejer un hilo conductor de innumerables capítulos, como también lo son la cocina o la supervivencia extrema en otros similares. Simplemente, no me interesan tipos que cantan lo que otros han creado, dado forma e incluso mitificado anteriormente. Seguro que algunos lo hacen bien, pero no tienen aquel punto de genialidad que hubo durante los 80 y parte de los 90 en nuestro país.

Dicen que todo empezó en Madrid, con la movida, alrededor de 1980. La verdad es que ni lo sé, ni me importa en absoluto. Lo esencial del caso es que en aquellos tiempos abundaban el talento, el genio y la originalidad hasta en el momento de ponerle nombre al grupo, porque entonces todo eran grupos, casi no había solistas. Surgieron Pegamoides, con Alaska y su “Horror en el hipermercado”, Radio Futura con “Enamorado de la moda juvenil”, la mítica “Groenlandia” de los Zombies, las “Cuatro Rosas” de Gabinete Caligari o “Quiero beber hasta perder el control”, de Los Secretos. La impresionante “Chica de ayer”, de Nacha Pop, mi favorita absoluta, sobre todo cuando nos recita el gran Antonio Vega aquello de “demasiado tarde para comprender, chica vete a tu casa, no podemos jugar”, ay, todos al Penta a escuchar canciones que consiguen que te pueda amar. Quién no la ha cantado alguna vez.



A muchos de ellos los hemos perdido por el camino. La libertad incipiente que empezábamos a disfrutar nos trajo de todo demasiado deprisa y algunos no supieron frenar a tiempo. El mencionado Antonio Vega, Carlos Berlanga, Enrique Urquijo, el mejor poeta desesperado de nuestro tiempo, siempre pidiendo ayuda en sus desgarradoras letras sin encontrarla, Pepe Risi, de Burning, los de “Mueve tus caderas”  o “Qué hace una chica como tú en un sitio como éste” o el primero de todos, Eduardo Benavente, de Parálisis Permanente. También Ulises Montero, de Gabinete, al que el grupo le dedicó “Tócala, Uli”. Incluso si de solistas hablamos, la carretera y las drogas también se llevaron el talento de Tino Casal o Antonio Flores. En muchos casos, enfermedades provocadas por los abusos pasados acabaron con aquellos prematuros ídolos, en ocasiones hasta tirados en algún oscuro portal. Los genios es lo que tienen.

Lo extraño y a la vez mágico es que fueron muchos y muy numerosos. Nadie se quedaba en su casa, todo el mundo salía a experimentar eso de la libertad de expresión. Toreros Muertos y su “Agüita amarilla”, Aviador Dro con “Selector de frecuencias”, Glutamato-Ye-yé y “Todos los negritos”, con ese Iñaki de estética imposible. También recuerdo a Golpes Bajos y ¿cómo era aquella? ¿Fiesta de los maniquíes, no los toques, por favor? O Los Nikis y la letra de “El imperio contraataca” que enardecía a los fans del baloncesto; “España está aplastando a Yugoslavia por 20 puntos arriba”, algo por entonces muy extraño, jóvenes de hoy, porque de aquella nuestras selecciones no ganaban nada de nada.

Muchos nombres más vienen a mi memoria. Siniestro Total y “Bailaré sobre tu tumba”, Ilegales (Julio amaba las pastillas, rojas, verdes y amarillas), el rock and roll de la plaza del pueblo de Tequila, las cien gaviotas de Duncan Dhu, Los Rebeldes rockabillys, Los Ronaldos, (¿qué les harían hoy si cantaran lo de “tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte hasta que digas sí”?), Danza Invisible y la popular “Sabor de amor, todo me sabe a ti”, Loquillo y sus trogloditas, Gurruchaga y la Orquesta Mondragón, La Guardia y sus mil calles, La Unión de Rafa Sánchez, Rosendo (o por entonces Leño, no me acuerdo) loco por incordiar, y grupos absolutamente marginales con nombres imposibles; Lavabos Iturriaga, Johnny Comomolo y sus Gangsters del Ritmo o Derribos Arias.

Satisfacían a los que les gustaba el rock, el rockabilly, el ska (Stukas), las lentas, el heavy (Barón Rojo y Obús) o el pop, las letras eran a veces de dos rombos y otras demasiado ingenuas (Objetivo Birmania) y la música muy sencilla, con cuatro acordes básicos pero buena, distinta, original. No había dos canciones que sonasen igual, incluso los entendidos, con un simple rasgueo de guitarra ya conocían de qué grupo se trataba.
Hubo dos programas en televisión que dieron cobertura a todos estos artistas y que también merecen el recuerdo. Es preciso aclarar que entonces sólo había dos canales públicos y que la 2 no se veía en media España pero, aún así, “La edad de oro” fue un indispensable altavoz para ayudar a difundir el mensaje de esta gente entre los jóvenes de entonces. Su presentadora, Paloma Chamorro, con un look a lo Alaska, seguro que es recordada por todos los que tenéis mi edad. El otro fue “La bola de cristal” que, en un alarde impensable para la época, se emitía los sábados por la mañana, ¡en horario infantil!


¿Sabéis una cosa? En lo que va de artículo, llevo nombrados ¡33! grupos o solistas. Y seguro que cualquiera de vosotros puede añadir alguno más. Mecano, (no sé qué ocurriría si hoy se ponen a tocar “La fiesta nacional”), El último de la fila, La Mode, Mamá, La Frontera o Polansky y el ardor (¿Qué harías tú, en un ataque preventivo de la URSS?), así, a bote pronto, me salen de un tirón. Una auténtica cascada de talento que se derramó, muchas veces sin cordura ni control, durante toda una década. Exagerados, imposibles, arriesgados, geniales, rompedores, imaginativos, llamativos, transgresores. Adjetivos adecuados para unos chicos muy jóvenes que se buscaron la vida, o la muerte, ellos solos, a tumba abierta y viviendo deprisa, por si la fiesta se acababa que los pillara aún bailando.          

 

sábado, 5 de diciembre de 2015

Quien mal te quiere te hará reír

Sé que soy algo repetitivo, pero me lo estoy pasando pipa con el exitazo que está teniendo Bertín Osborne con su programa de entrevistas. Bueno, para ser más preciso, lo que me agrada sobremanera es una de las consecuencias de los excelentes índices de audiencia que está cosechando el cantante jerezano, que no es otra que el cabreo supino de la izquierda acomplejada y sectaria, de los columnistas y opinadores que se retratan continuamente en los medios de comunicación vertiendo su bilis maloliente contra todo lo que ellos consideran representativo de la derecha.

En nuestro país se ha impuesto últimamente como imprescindible la presencia de algún tipo "progresista" en cualquier medio que se precie y que quiera parecer al día. El espécimen en cuestión, que siempre está a la última de todo, igual da que le hables de economía, legislación jurídica o de física atómica que el tío domina los temas como un auténtico experto, suele odiar la educación, los buenos modales, el sosiego y la tranquilidad. Desde su profundo sectarismo, no entiende que una persona pueda preguntar y de inmediato, dejar hablar al entrevistado con fluidez, sin interrumpirle constantemente, respetar los tiempos y conseguir que el ambiente sea relajado y que los invitados charlen distendidamente con el presentador. Pero lo que más les ataca, los que les jode hasta lo más profundo de sus entrañas emponzoñadas, es que encima eso que ellos detestan esté gustándole al pueblo español. Que esa manera de hacer las cosas que ellos llaman "casposa", esté triunfando espectacularmente entre los que ven televisión en España, que a Bertín le hayan prorrogado el programa y que lleve a Sánchez y a Rajoy y que no pase nada, que nadie insulte a nadie y que incluso se hable bien del adversario, aunque sea de derechas.

Estos supuestos listos de pacotilla que pululan por todas las televisiones, radios y periódicos, son los verdaderamente casposos, rancios y aburridos. Porque ya cansan sus ansias por revolver el pasado más tétrico de nuestra historia, de recordar a los muertos de una parte y hostigar a los que representaron al otro bando, ya agotan sus pretensiones de que la gente se crea que el PP es lo mismo que Franco y sus huestes, ya huelen sus intenciones de sesgar lo sucedido en España desde 1975 y encima parecer guays, progres y estupendos. La gente está demostrando no sólo que no es tonta, sino que le da igual si Bertín es de derechas o de izquierdas, que lo único que le preocupa cuando se pone delante de la tele es no escuchar más gritos y tonterías de indocumentados sin bagaje y sí disfrutar de una conversación relajada conducida por un tipo amable y educado y que encima es alto y guapo.

Por eso me río tanto últimamente. Porque los presuntos intelectuales de la izquierda profunda están indignados con el éxito de Bertín y vomitan ingentes cantidades de bilis putrefacta en sus sesudas columnas porque no entienden que la gente está más que harta de saltimbanquis, manfloritas y multitatuados y quiere ver cosas normales, personas normales, conversaciones normales entre dos tipos que tienen algo que compartir en el salón de sus casas, ante una buena comida, o simplemente jugando al futbolín. Y cuanto más se cabrean, más me río yo. Hay que ver qué país más cojonudo tenemos, que provoca que pasen estas cosas tan divertidas. Gracias por ser como sóis, y a ver si os dura, salaos.    

miércoles, 2 de diciembre de 2015

La vida sigue igual

Uno pensaba, ingenuamente, que tras el cambio de Gobierno en Llanes y el paso del PSOE a la oposición, muchas cosas cambiarían en el día a día político del concejo. Craso error. No sólo siguen comportándose igual que a lo largo de los duros 28 años de dictadura, sino que no existe una sola señal de entonar el mea culpa, de iniciar una época de menos arrogancia o de mostrar un mínimo de humildad y solidaridad con el nuevo equipo de Gobierno. 

No me parece ni bien ni mal lo que hasta ahora ha hecho el cuatripartito, más bien me parece que no han hecho nada, relevante al menos. Pero sí que han llevado mociones y propuestas a los Plenos y, como siempre, se han encontrado con el voto negativo de los hoy concejales de la oposición aunque, en el fondo, estuvieran de acuerdo con el contenido general del asunto. Una de mis mayores frustraciones durante mi etapa política fue sufrir el rechazo sistemático, a veces acompañado incluso con parlamentos lamentables y humillantes de la por entonces lideresa socialista, de cualquier iniciativa que se nos hubiera ocurrido. Daba igual presentar una moción contra la contaminación lumínica, en defensa de Oviedo como capital cultural o para declarar a Llanes el lugar más bonito del mundo, pongo por caso. Siempre encontraban una excusa, un renglón con el que discrepaban, una palabra disonante, lo que fuera con tal de votar NO a cualquier iniciativa de los demás partidos políticos. En mis siete años de actividad política, nunca, jamás votaron a favor de propuesta o moción alguna presentada por grupos que no fueran el suyo.

Y siguen igual. Recientemente han votado que no al nuevo estatuto que permitirá a Posada y Nueva elegir democráticamente a sus alcaldes de barrio. Tampoco han aprobado otra moción que rechazaba la violencia de género por discrepancias -habituales- con una parte del texto. Excusas y más excusas. Se trata de no colaborar, de hacer más grande la brecha entre los dos Llanes, de separar, de desunir. Está en su ADN. Y mientras sigan dirigidos por mandarines autoritarios, arrogantes y cuyo fin principal es tratar al adversario político como a un excremento, nada cambiará. 

Como no cambian las actuaciones de fiscales y jueces en esta región nuestra tan machacada y donde la credibilidad de la Justicia es, simplemente, inexistente. A su alrededor siguen sucediendo misterios impenetrables, como esas veces en que un fiscal imputa a algún politiquillo y luego pide el archivo del caso. ¿Alguien entiende algo? Es cierto que en el Gobierno de Asturias tiene mayoría el PSOE, y eso se nota. Se sigue notando. Eso sí, a otros menos poderosos, más paisanos aunque no por ello menos delincuentes, se les mantiene la espada de Damocles sobre sus cuellos, mientras los verdaderos culpables del desaguisado que se ha cometido con la democracia durante las últimas décadas se van de rositas. Para nuestra desgracia, como decía Iglesias, -Julio, por supuesto-, la vida sigue igual.   

viernes, 27 de noviembre de 2015

Preguntas

Dice Isco, jugador del Real Madrid, que la patada alevosa que le atizó a Neymar el pasado sábado no fue "propia" de él. Ya. Entonces, ¿cómo es que el año pasado, en la eliminatoria de Copa del Rey frente al Atlético de Madrid, hizo exactamente lo mismo con el rojiblanco Gabi, con el mismo resultado de expulsión? Desmemoriado...

Tras anotar su primer tanto frente al Shakhtar Donetsk, el delantero madridista Cristiano Ronaldo, en lugar de lanzar uno de sus habituales gritos simiescos para celebrar su primer gol fue capaz, aunque parezca mentira, de festejarlo con su compañero y rival mediático Gareth Bale. Pero la cosa tenía truco porque, tras ver la repetición, ¿qué hacía el luso mirando de reojo a ver dónde estaba su cámara a la hora de abrazarse al galés? Más falso que un billete de siete euros...

Dice un periodista de Marca hablando de Benítez: "la decisión (de cesarlo) está más que decidida, la única duda es si hacerlo ahora o en junio". Bien. El chico no es un becario, en contra de lo que pudiera parecer. Es un tipo ya bregado en esto de ¿escribir? sobre el Madrid. La duda es si la dirección que dirige el periódico se habrá planteado el planteamiento de prescindir de él. Si habrá decidido la decisión de cesarlo por nefasto, vamos. (Y así todos los días, Señor, qué cruz).  

Una de las supuestas estrellas del Real Madrid, el galés Bale, ha tomado una decisión "drástica". Va a dejar de conducir Lamborghinis (así, en plural, no sé cuántos tendrá el tío) porque "le provocan lesiones musculares". Lo que oyen. Lo que no dice la ¿noticia? es si es que al apretar el acelerador ha sufrido varias roturas en el gemelo o si la brutal aceleración del coche le ha provocado daños en el esternocleidomastoideo. Menuda primicia. De esta, el Pulitzer. 

Una cosa es luchar contra la violencia en los estadios y otra muy diferente es la tontuna de la Liga con los cánticos que denuncia cada domingo. Quieren sancionar al Madrid porque unos cuantos gritaban "¡¡¡Barça, Barça, mieeeerda!!!". Gravísimo, en efecto, para cerrar el Bernabéu por cuatro partidos. ¿Habrá que acabar musitando "¡Barça, Barça, no nos gustas!"? Y mientras tanto, los turcos del Galatasaray gritando "puta España, viva Cataluña" y la Uefa ni se entera. Definitivamente, se les ha ido la olla. Del todo. 

Qué delicia ver las calles de tu ciudad plagadas de banderas de tu país. Ayer era Acción de Gracias en Estados Unidos, y aquello era digno de envidia. Qué maravilloso resulta comprobar ese sentimiento de pertenencia y amor que todos los ciudadanos de un país tan joven exhiben sin ningún pudor. Imaginen si aquí se nos ocurre salir con nuestra enseña a un desfile festivo. Fachas, franquistas, fascistas...Seguro que Willy Toledo está ya rajando en Twitter, reconcomido por el odio. Y como se entere que se han zampado 51 millones de pavos en sólo un día, ya la tenemos armada. ¡Pavicidas!


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Ya están aquíííí

En 1982 Heather O'Rourke, la niña rubia de siete años de Poltergeist, conocida película sobre fenómenos paranormales producida por Spielberg, nos anunciaba a todos que ya habían llegado, los entes extraños procedentes de otra dimensión estaban en la casa de los protagonistas y se disponían a ofrecernos a los espectadores una buena ración de pánico y sustos.

Ahora, 33 años después, puedo anunciarles que estos fenómenos, en esta ocasión paranormales e hispanos, han vuelto. Son los saltimbanquis, los subvencionados, los que se autodenominan artistas pero que no dejan de ser, en su mayoría, unos mediocres que vagan por los ministerios de su odiado PP en busca de dinero fácil, ese que de otra manera serían incapaces de ganar. Los del No a la guerra en la que no disparamos ni un tiro se ponen esta vez la venda incluso meses antes de que se pueda producir la herida y ya están con manifiestos infames intentando influir decisivamente, una vez más, en un proceso electoral.

Todos sabemos que esto no es por casualidad. La mayoría de esta gente apoya a los antisistema, a los podemitas, a los de aspecto desaliñado y pinta de descuidar bastante su higiene personal. Ni siquiera tratan de esconderlo. Y esta parafernalia que se disponen a iniciar no trata sino de eclipsar el resto de importantísimos problemas que tiene España y centrar el foco sobre un debate estéril que ahora no corresponde. Pero lo que más me indigna no es que no quieran que les tiremos unos bombazos a los de Daesh, que es como llaman ahora a los criminales sanguinarios del Estado Islámico, no. Es que dicen que nosotros, los agredidos, los masacrados, estamos propiciando la "islamofobia", es decir, la aversión a los musulmanes, para entendernos.

Pues miren, a mí no me hace falta que se propicie nada, porque padezco una avanzada fobia a todos aquellos que me quieren matar. Una tremenda fobia a aquellos que reducen a la mujer a un simple objeto sin derechos. Una profunda fobia a los que todo lo fían a una interpretación enloquecida de un libro supuestamente sagrado. Una inmensa fobia a quienes encuentran una explicación en las religiones para montar una suerte de Sagrada Inquisición que así, sin juicio ni nada, ya nos ha declarado a todos los que no profesamos su fe culpables de herejía y candidatos a morir en la hoguera, en este caso bajo las balas de sus modernos kalashnikov.

Qué coño tendrá que ver defenderse de esta gentuza con el odio al Islam. Parece que hay que rendirles pleitesía, joder. Que hay que sonreir mientras nos van matando poco a poco. Que hay que ser buenos para no provocar la ira de Alá. Que tenemos que aceptar, incluso adoptar sus arcaicas costumbres. Pues hala, Wyoming, a la mezquita, Pilarcita, a ponerse el burka, Almodóvar, a cambiar de costumbres sexuales si no quieres que te lapiden. Ya que queréis tener un gesto cercano con esta gente, vestiros como ellos, comed lo que ellos, rezad como ellos, ayunad como ellos. Pero no, claro, todo aquello que suponga un esfuerzo no, todo de boquilla y, de paso, vamos a ver si rascamos unos cuantos votos para la izquierda trapacera y castrista. Yo creo que la gente ya está harta de los titiriteros, les ha visto el plumero y no va a colar. Pero no puedo olvidar que, cada vez que hablan, hacen que sienta vergüenza de que sean españoles. Aunque bien pensado, en realidad no lo son. Son fenómenos y, además, paranormales.     
     

lunes, 23 de noviembre de 2015

A los nenes no les gusta Benítez

Hace nueve años, el ser superior apellidado Pérez presentó la dimisión como presidente del club madrileño que viste de blanco a veces -otras de rosa, naranja, verde, rojo, gris, y cualquier color que implique vender camisetas, muchas camisetas- y, en un insólito arrebato de modestia, se echó la culpa de los males del equipo por "haber malcriado y consentido demasiado a los jugadores". Bien, como el hombre es capaz de tropezar con la misma piedra un montón de veces sin corregirse, estamos a día de hoy otra vez en las mismas. A los niños, a los millonarios, a los consentidos, no les gusta su entrenador. Incluso dicen que, para burlarse de él, como no despuntó nunca en el fútbol profesional, le llaman -eso sí, a la espalda, tan valientes ellos- "el 10".

No es la pretensión de este artículo defender a Rafael Benítez, ni siquiera entrar a juzgar si lo está haciendo bien o mal. Los aficionados de ese club sabrán. Lo que pasa es que me fastidia mucho la amnesia general que invade a los "medios" cuando hablan despectivamente de este hombre. Se ríen de él porque usa mucho la pizarra, las nuevas tecnologías, el vídeo y los apuntes tácticos. Dicen que confunde a los jugadores, que les abruma. Hombre, algo de cierto debe haber en esta afirmación, pues a muchos de los nenes les debe abrumar hasta la lectura de la cartelera de cine o el visionado de algún capítulo de Los Simpson, por poner dos ejemplos. Pero que le echen en cara ejercer su trabajo de la manera más profesional que puede, dedicando un montón de horas más que sus jugadores a preparar los partidos, tiene delito. Y ya el colmo es lo de esos periodistas tan guapos que le llaman gordo, o dicen que tiene pinta de camarero. Qué elegantes y qué monos son ellos.

Este tipo fue capaz de ganar la Liga no una, sino dos veces con el Valencia, sí, con el Valencia, que desde entonces no se ha vuelto a comer una rosca. Ha alcanzado la gloria con el Liverpool, ciudad donde es idolatrado por conseguir la Champions en 2005. También ganó lo que hoy se llama Europa League con Valencia y Chelsea, y algún título más con el Inter de Milán, antes de que lo echaran. Es decir, es muy probable que algo sepa del asunto. Además, aunque fuera un absoluto incompetente, fue el presidente todopoderoso Pérez el que fue a buscarle en verano después de echar a Ancelotti, a pesar de que los nenes y la prensa dócil le estaban "aconsejando" que no lo hiciera. El italiano era un tío simpático, con el que los malcriados se llevaban de maravilla -claro, apenas entrenaban- y los de la pluma estaban encantados porque nunca les ponía mala cara y era la mar de accesible. Llegados a este punto, no sería fútil recordar que el entrenador-hooligan de Setúbal, idolatrado por una mayoría de merengues, también fue depurado por ser demasiado duro con los mimados. Entonces ¿en qué quedamos? 

Es lo que tiene estar todo el día con lo de "el mejor club del mundo", haciendo giras por Singapur y Nueva Caledonia para "abrir mercados" y sugiriendo alineaciones. Que no te enteras de lo esencial, que pierdes el foco, que les dejas subirse a la chepa y ahora no hay quien les baje. También ponen a caldo a Benítez por sacar a jugar a las figuras, a los once teóricamente mejores. Vaya, vaya, qué desmemoriados estos de As y Marca. ¿No se acuerdan de que el año pasado y el anterior el italiano no sentaba a Bale ni pidiéndoselo de rodillas? ¿De las portadas exigiendo mano dura y personalidad con las estrellas? Como siempre, doble vara de medir, hipocresía y desmemoria, tres ingredientes básicos junto a una pizca de tópicos y cuarto y mitad de faltas de ortografía básica y sintaxis lamentable para obtener un disciplinado periodista de diario deportivo. Y si trabajas en la tele, una capacidad para dar alaridos que ni Montserrat Caballé, un poquito de lenguaje soez y barriobajero y, por supuesto, un toque imprescindible de subjetividad galopante, que diría el padre de todos ellos, el mítico García. Así son las cosas, y así se las hemos contado. Buenas tardes y saludos cordiales.    

  

jueves, 19 de noviembre de 2015

Superándose a sí mismos

El barco a la deriva en el que se ha convertido el PSOE llanisco va directo, si nadie lo remedia, a los acantilados más afilados de la Costa de la Muerte política. Entre las evidentes disputas internas, algo difícil de evitar cuando no se tiene el poder, imputaciones de sus dirigentes, trapos sucios que salen a la luz y posiciones ridículas en temas como los Presupuestos Municipales, a los que no apoyaron porque, fíjense en el chiste, no bajaban los impuestos lo suficiente -ahora pueden reirse-, estos chicos van al desastre más absoluto sin remisión.

Pero claro, si además entre tanto se dedican a, cada vez que hacen declaraciones, soltar chorrada tras chorrada, van a darle una aceleración al proceso destructivo que ni un cuatripartito paralizado podrá evitar. No sé si alguien en el partido se ocupa de notas de prensa, declaraciones oficiales y demás elementos propagandísticos. Desde luego, esto en otros tiempos no hubiera pasado. Para los que no lo sepan, resulta que han tenido la desfachatez y la poca o nula vergüenza de salir en la prensa a "exigir" al actual gobierno del concejo que retire los siete símbolos franquistas que aún existen en Llanes. Pero vamos a ver, almas de cántaro, ¿cuántos años dirigieron ustedes los destinos del municipio? Veintiocho. Sólo 28. Claro, ya entiendo. Es que no tuvieron tiempo. Y, a lo mejor, ni ganas. Por ejemplo, cambiar el nombre de la calle Genaro Riestra. Debe ser muy difícil. Eso sí, quitar el nombre del general Camilo Alonso Vega, les llevó un santiamén. ¿Cuál es la diferencia? ¿Me lo pueden explicar como si yo fuera un niño de seis años? Es que si no, va a ser imposible que lo entienda. 

Luego hablan de lápidas, monolitos y placas varias, todas ellas de menos de cien toneladas de peso, todas ellas a la vista de todos, todas ellas conocidas de sobra desde hace décadas. Tampoco les apeteció durante su interminable época absolutista. Nadie sabe el porqué, pero no las quitaron. Y ahora, en cinco meses ya están con la cantinela, como si los recién llegados no tuvieran otra cosa más importante que hacer. De verdad, no sé cómo alguien desde dentro, con mando en plaza, no da un puñetazo encima de la mesa y dice hasta aquí hemos llegado.

Es como lo del Pericote. Va Cantabria y lo nombra Bien de Interés Cultural. ¿Y les extraña? Pero si a Asturias y a sus gobiernos les ha dado igual proteger iglesias declaradas Patrimonio de la Humanidad, han dejado caer multitud de hórreos, han sido incapaces de conseguir una Denominación de Origen para un montón de productos autóctonos y han hecho el ridículo más espantoso creando para luego mantener cerradas multitud de esas aulas de interpretación que sólo sirvieron para colocar amiguetes y que hoy, en su mayoría, están en estado de semiabandono. ¿Qué han hecho nuestras autoridades, casi siempre socialistas, por proteger e impulsar nuestras señas de identidad? ¿Les recuerdo cómo está San Antolín? ¿Consta alguna petición al respecto de nuestra incomparable y simpatiquísima exalcaldesa? Si los propios Bandos y Comisiones de Festejos no se hubieran preocupado de lo suyo, sabe Dios qué quedaría hoy de ese folclore y de esas tradiciones. ¿Saben cuál es la subvención que el Ayuntamiento concedió el año pasado a cualquiera de ellos? Cero absoluto. Así que sigan, sigan superándose a la hora de ponerse en evidencia, pero por favor, no nos cuenten milongas.      

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Respuesta ejemplar

La verdad es que no debería sorprenderme, porque todo esto pero mucho peor ya sucedió el 11 de marzo de 2004 y, fundamentalmente, los dos días anteriores a las elecciones del día 14. La intoxicación informativa de algunos, bien conocidos por la población puesto que continúan en activo la gran mayoría, las medias verdades, las insidias y la siembra de dudas "razonables" fueron y son los grandes protagonistas de muchas presuntas informaciones de entonces y de ahora, tras los salvajes asesinatos del viernes en París.

Tras pasar toda la mañana de hoy atento a la pantalla del televisor para informarme de la operación antiterrorista que se desarrollaba en Saint Denis, en la capital de Francia, cambiando numerosas veces de canal para comparar y, de paso, esquivar la odiosa publicidad, he acabado asqueado de muchas de las cosas escuchadas, sobre todo después de concluir el operativo policial en el barrio parisino y lanzarse los tertulianos a elaborar las teorías más disparatadas y las elucubraciones más fantasiosas que se les pudieran ir ocurriendo. Es decir, a improvisar, a hablar de algo de lo que no se tiene ni puta idea, vamos.

Pero aún siendo la mayoría de comparecientes televisivos auténticamente vomitivos, lo peor es lo de algunos conductores de programa. En concreto y, para dar nombres, lo de un tal Javier Ruíz, de la cadena Cuatro (grupo Prisa), muy conocido ya por su militancia pseudo-progresista, por dar cancha hasta el hastío a los podemitas y, no lo olvidemos, por sus insinuaciones maliciosas ya hace 11 años. Este tío, ante todo lo que huela a orden, se solivianta. Ante todo lo que se acerque al respeto a las leyes, se altera. Ante unos atentados monstruosos y en el seno de una vastísima y ejemplar operación para detener a los responsables de una matanza horrorosa, sólo se pregunta, porque ni siquiera se atreve a opinar con firmeza, si el estado de guerra decretado por el presidente Hollande (socialista, mire usté) no supondrá una merma irreparable en los derechos de los ciudadanos franceses. Esa era la pregunta que, una y otra vez, se dedicaba a lanzar a sus invitados. Eso es lo que importa, si nos registran exhaustivamente en un aeropuerto o, si por estar a punto de detener a varios criminales bañados en la sangre de 129 personas, algún vecino no puede salir de casa. Y, para colmo, el tío va y compara con España en 2004, donde dice que ningún derecho de los ciudadanos se vio disminuido. ¿Ninguno? Hombre, pues el derecho a la vida de más de 190 personas parece que muy respetado no fue, digo yo. Hasta la pobre Carmen Chacón, poco después ministra de Defensa, no sabía qué responder. Salió del paso lo más acertadamente posible a mi juicio, -dada la maliciosa pregunta- abogando por alcanzar un "equilibrio" entre seguridad y libertad. De cajón.

Yo no digo que un presentador no deba dar su opinión, no. Lo que quiero exponer es que un conductor de un programa presuntamente informativo no puede ser taimado, malicioso, preguntar con truco, ser demagogo. Por supuesto que es importante que un país salvaguarde las libertades. Pero, en momentos de crisis como el actual, haciendo insinuaciones y sembrando la duda parece que lo fundamental sea que a un tipo de estos le abran las fronteras mientras huye, que la policía tenga que esperar a que un señor juez le dé la gana -o no- de firmar una orden de registro, o que no se pueda interrogar a un terrorista al que han encontrado hasta las cejas de armamento hasta que el pobrecito tenga un abogado a su lado. Eso sí, no le escuché mencionar a ninguno de estos lumbreras los derechos de los agentes de policía o de los miembros del ejército que podrían volar por los aires cuando uno de estos sujetos activa su cinturón explosivo. De eso, ni una palabra. Es como si los que velan por nuestra seguridad, por que no palme más gente a manos de descerebrados sanguinarios, fueran en realidad miembros de fuerzas opresoras de alguna dictadura bananera.

He de decirlo: la actuación del presidente Hollande y de todos los franceses implicados en esta respuesta a las salvajadas del islamismo yihadista me parece, hasta ahora, impecable. Y la del pueblo francés, respetando a sus políticos y a sus fuerzas de seguridad, colaborando al máximo con ellas para lograr la neutralización de la amenaza terrorista y respondiendo al miedo cantando a pleno pulmón su himno, La Marsellesa, sencillamente envidiable. Ya podía alguno tomar ejemplo.          

sábado, 14 de noviembre de 2015

La caída de Occidente

Sé que si a algún progre de escaparate se le ocurre leer lo que viene a continuación, van a tacharme de reaccionario, racista, facha y un montón de cosas más. Vale, lo acepto y me da igual. No, no me da igual. Me voy a sentir orgulloso de defender mi entorno, mi forma de vida, mis creencias, mi historia, mi mundo en definitiva. Estoy muy cabreado, he pasado un día horrible a medida que iban cayendo los muertos en París, como cayeron aquel infausto 11 de marzo de hace once años en Madrid y miren cuánto nos hemos movido, cuánto hemos aprendido, cuánto nos hemos protegido. Nada.

A los progres de salón les falta tiempo para, enarbolando la bandera de la libertad, exigir la retirada de los crucifijos de los colegios y demás edificios públicos, no vaya a ser que se ofendan nuestros dulces y cercanos amigos musulmanes. Nuestra historia tiene que borrarse por mor de una mal entendida solidaridad, de un nocivo afán de complacer a los del burka, el chador y la lapidación de adúlteras. Se respeta más una religión que enardece a sus masas proclamando que todos somos infieles, a unos clérigos que piden la muerte de todos aquellos que no creemos en Alá, que a los que profesan las creencias que han sido comunes al mundo occidental desde hace dos milenios. Parece que tengamos miedo de enfadar a esta gente por sus desmedidas reacciones y algunos se comportan como si hubieran sido abducidos por el profeta y sus secuaces, mostrando una incapacidad para la crítica que se torna vomitiva en días como hoy.

A estas horas van 129 muertos. 129 vidas segadas, 129 familias destrozadas para el resto de sus existencias. En el nombre de Alá que, por lo visto, es grande. Se reúnen los políticos y emiten los consabidos mensajes de condena que por repetitivos resultan indignantes pero al menos, no todos, se conjuran para continuar una cruzada contra el terrorismo yihadista y no dejar que consigan sus objetivos de conquista. Como digo, no todos porque algún malnacido, en nombre de no se sabe qué trasnochado concepto de democracia, se niega a sumarse a lo que no es más que una declaración de intenciones, porque no le han pedido que vaya a matar islamistas como un poseso, no, únicamente que se adhiriera a un grupo de gente que se compromete a no dejarse destruir, a no dejarse conquistar, a no dejarse extinguir por esta gente. El tal Iglesias, que para su desgracia este es el apellido del pollo en cuestión, se niega a participar en lo que el denomina "venganza". Yo pregunto, ¿es que 129 muertos no le inspiran piedad? ¿129 familias desesperadas que clamarán justicia, no son suficientes para tener un gesto de cercanía con ellas? ¿Es más importante ser simpático con quien defiende que la mujer es un ser inferior, sin derechos, a las que les niegan hasta estudiar, hasta hacer deporte porque dicen que es "perverso"? Tú lo que eres es un pedazo de cobarde, parapetado tras un sistema ridículo que te permite soltar cualquier perla por la boca sin sufrir las consecuencias. Deberías irte a brindar con Willy Toledo, si es que no lo estás haciendo ya.

Francia ha sido acusada por los salvajes de comportarse mal con los hermanos musulmanes y por eso ha sido atacada. Francia es el país de Europa con mayor número de musulmanes, hasta el punto que hay ciudades como Marsella o el propio París con auténticos guetos en los que la entrada de un "infiel" es casi imposible. Pero aún así, no están conformes. Están realizando una invasión silenciosa en todo el mundo occidental, y por aquí los gilipollas de turno pidiendo poco menos que la entrada libre para todos, con papeles o sin ellos, por motivos humanitarios. ¿Es que alguien se cree que todos los que vienen son refugiados que huyen? Pero si leyendo los desalmados comunicados de estos degenerados te das perfecta cuenta de que esta es su táctica, el desgaste lento pero sin pausa, minar la moral y las costumbres de las comunidades occidentales, a las que saben laxas y débiles en sus convicciones, y aprovechar los inmensos derechos de los que gozan para ir implantando el Islam como religión y forma de vida dominante. Y en esas están.

Y para los que crean que esto son sólo ramalazos, coletazos de una pandilla de locos, ahí tienen las advertencias: "No viviréis en paz, esto es sólo el comienzo de la tormenta". Está tan claro que sólo un deficiente mental no lo ve pero, a pesar de todo, se sigue pidiendo a gritos tolerancia, integración y respeto, pero únicamente de una parte, la nuestra, la de los tontos útiles. Mientras, nos colonizan, nos sodomizan y se ríen de nuestros complejos, de nuestra flojera, de nuestra dejadez y de nuestro abandono pero, sobre todo, de nuestra inmensa ingenuidad. Es posible que mi generación no lo vea pero, igual que ya lo hicieron hace muchos siglos, a este ritmo no tardarán en hacerse los amos de Occidente. Mientras se sigan tendiendo puentes de plata, mientras no se entienda que nuestros países necesitan protección si no queremos ver morir a nuestros familiares, esto no se parará. Ya sé que muchos de ustedes creen que exagero, que expongo una visión apocalíptica de la situación y que Occidente está a salvo. Ahora, vayan a decirle a la esposa del español fallecido en el ataque a la sala de fiestas Bataclan que tiene que tener paciencia, comprensión, que cuando se cruce por la calle con un tipo con turbante o una joven con velo no sienta miedo, odio o asco. Díganle que su marido ha sido asesinado porque estaba asistiendo a un espectáculo "perverso". Que como se divertía mientras escuchaba un concierto y no estaba de rodillas de cara a La Meca era un infiel pecador que merecía la muerte. Díganselo, a ver si hay huevos.

En realidad sólo tienen que sentarse a esperar nuestra caída. La siembra está hecha, sólo deben tener paciencia y esperar, porque Occidente caerá por su propia inacción, por su increíble confianza en unas convicciones que nadie defiende, que nadie cuida. Apenas se conocen musulmanes no religiosos, no practicantes. Intentemos ahora encontrar cristianos de cualquier pelaje comprometidos con su religión. Casi no existen. Es más, parecemos empeñados en borrar toda huella de nuestra historia, de nuestra cultura. En realidad, si se fijan bien, Occidente ya ha caído hace tiempo. Que Alá nos pille confesados.          
 

viernes, 13 de noviembre de 2015

Sin faldas y a lo loco

En este país nuestro aún llamado España solemos decir que alguien se ha bajado los pantalones cuando un supuesto paisano, tras expresar con contundencia una opinión en público y por circunstancias que suelen estar mayormente relacionadas con la otra parte contratante, se ve obligado a cambiarla radicalmente pasando en un suspiro del éxtasis al tormento, del cielo a la tierra o, lo que suele ser más habitual, de inspirar respeto a ser tomado por el pito del sereno. Por ejemplo, ese hombretón que asegura ante sus amigos que ¡a casa de mi suegra va a ir a comer hoy Rita, hasta ahí podíamos llegar! y, pasados pocos minutos, se ve arrastrado por una vorágine de mujer e hijos a almorzar justo donde aseguraba que no pisarían sus pies. Y con una sonrisa en la boca, por su propio bien.

Y en los casos en que la renuncia es muy flagrante, como la traslación de Jorge Verstrynge del ala derecha de Alianza Popular al leninismo más feroz, decimos que se los ha bajado hasta los tobillos. Para que no se me enfaden las bases feministas, supongo que cuando les pasa a ellas -si es que les pasa alguna vez, claro- dirán que se bajan las faldas, por el hecho diferencial más que nada, aunque en los tiempos que corren, igual uno va a prisión por no ponerse una de vez en cuando. En fin, el título de esta divagación no va por ahí, no. Resulta que estoy  pensando en Artur Mas. Como lo oyen. Es que, después de escuchar sus ruegos, sus lamentos, sus requiebros y sus intentos de seducir a los de la CUP para que le voten y salir "president" de una vez, me ha recordado a una novia como la de los ocho apellidos vascos, que recoge la seda y el encaje y se lanza a la carrera a perseguir al novio que se le va, aunque ni le guste ni tenga nada en común con él, únicamente por salvar las apariencias ante papá, aquí ante sus compañeros de Esquerra y ante todos los demás, con tal de no convertise en el hazmerreír mundial.   

Cuando alguien dijo que la política proporcionaba extraños compañeros de cama, se quedó corto. No puedo imaginar a la del pelo a tazón, con camiseta negra de lema amenazante y sin duchar, en plena faena con el de adusto traje, corbata que aprieta y sólido mentón. Comparando con otras épocas, es como imaginar una alianza entre Santiago Carrillo y Manuel Fraga para gobernar la España de la Transición, pero más bestia. La CUP, un grupo de personas que quieren la revolución, la anarquía, la aniquilación del Estado y de la sociedad tal y como la entendemos hasta ahora, eliminar reglas esenciales para la convivencia y primar el ojo por ojo, las rencillas y las venganzas, es cortejada por quien representa la burguesía catalana más rancia, guardiana del capitalismo más extremo y fiel garante de los seculares privilegios de los sectores más influyentes como Iglesia, Banca, grandes empresarios y, por supuesto, políticos convergentes. O sea, la paloma con el halcón, la gacela con el león y en la misma habitación. 

Lo que me toca los cojones es que eso sí, por si acaso, Convergencia se va a presentar a las elecciones del 20 de diciembre, a las españolas, para entendernos. Es decir, no quiero saber nada de España pero concurro a sus comicios, para colocar a 10 o 12 tipos en el Parlamento, para seguir trincando, para aprovecharse, y si algo sale mal, para seguir con la sopa boba. No, tíos, esto es un salto sin red. ¿No estáis seguros de que iros es lo mejor, que España ens roba? Pues hala, largo, a tomar por culo, ¿pero qué coño pintáis presentado vuestras podridas siglas a una votación en la que no creéis? Pura cobardía, a Misa y repicando, al plato y a las tajadas. ¡Ay, si fuera yo el legislador...!  

Porque a mí me parece estupendo que alguien quiera la independencia de su región. Es el sentido de la existencia de formaciones revolucionarias como la CUP esa y la Esquerra de Junqueras, ese líder en la sombra que no se sabe si mira para Cuenca o para Figueras pero que está fagocitando al partido de Mas que, de concurrir en solitario a las elecciones catalanas,  andaría por los 30 escaños. Y es que los realmente separatistas, los que lo son por convicción y no por necesidad, los que lo llevan siendo toda la vida, son los de siempre, alrededor de la tercera parte de la sociedad, más o menos como en el País Vasco. Esto siempre ha sido así y, muy probablemente siempre lo será. Lo que no puedo entender es que unos señores y señoras de la alta sociedad catalana hayan decidido suicidarse. Que se hayan liado la manta a la cabeza y se hayan echado al monte directamente sin faldas ni nada, a lo loco, como Panchito, que así se vive mejor. A ver cuánto les dura pero espero que poco, que son muy graciosos pero ya empiezan a cansar.             

lunes, 9 de noviembre de 2015

Empieza a llover

Durante mis años en política, primero en el Partido Popular del ínclito Ovidio Sánchez y después bajo la égida del acrónimo FAC, siempre tuve como compañero de andanzas a Juan Carlos Armas, actualmente feliz edil liberado del Ayuntamiento de Llanes y durante varias legislaturas sufrido currante en la acogotada oposición. Como es lógico, a lo largo de esos años de convivencia entablamos numerosas conversaciones sobre los temas más diversos, con especial relevancia de los relacionados con nuestro querido Llanes y con la tan machacada playa del Sablón. Pero recuerdo un asunto estrella que, desde que salió a la palestra, fue durante muchos meses motivo de diálogo entre nosotros: la extraña y "sospechosa" concesión a una empresa del contrato de suministro de agua al concejo por la friolera de ¡25 años!, más de seis legislaturas. Algo de locos.

Desde que se supo aquello, ambos pensábamos que en la operación había uno o varios gatos encerrados, que semejante compromiso con una compañía no era normal y que allí había mucho más de lo que se nos decía. Él intentó, desde su diminuto despacho en el ático del Consistorio, investigar aquella extraña adjudicación solicitando la más variada documentación por los diferentes departamentos municipales pero, como solía suceder siempre bajo el yugo socialista, la tarea se convirtió en algo imposible ante las trabas y los retrasos que se iban acumulando en la recepción de los papeles requeridos, hasta que desistió.   

Con el tiempo, fíjense ustedes, nos hemos ido enterando vía jueces que, en efecto, allí hubo más que palabras. Hace un tiempo, en que fuera vicealcalde de Llanes, José Balmori, se vio obligado a dimitir de su bien pagado cargo en el Gobierno regional por las sospechas de  haber recibido prebendas de la empresa de marras. Hoy nos desayunamos con informaciones que apuntan a que la durante once años alcaldesa pudo ejercer su poder de manera alegremente distorsionada con el fin de favorecer a un familiar y que su concejala de Obras pudo haber viajado a diferentes destinos gracias a oscuras maniobras de la compañía de aguas en cuestión. La información no parece desencaminada, pues proviene de escuchas telefónicas realizadas por el servicio de Vigilancia Aduanera, presente en lo que se ha dado en llamar Caso Pokémon, así que oscuras nubes se ciernen sobre el futuro de estas personas y de otras de diferente signo político, como el "abrelatas", orondo político del PP relacionado también con Llanes -vaya por Dios- que, mientras se dedicaba a poner como un trapo desde su despacho gabiniano a los que por entonces creíamos en que un cambio en el partido era posible, se comportaba de manera bochornosa en toda esta trama, como un virrey de opereta dispuesto a engordar no sólo su cuerpo sino también su cuenta corriente y, de paso, la de otros.

El tipo este del que hablo atiende al nombre de Joaquín Fernández y, curiosamente, coincidí durante el verano de 2012, concretamente alrededor de mediados de agosto, en el hotel Algarve Casino de Portimao, establecimiento con categoría de cinco estrellas donde se encontraba el fulano en cuestión acompañado de otro varón en aquellos días, información que pongo a disposición de cualquiera que esté interesado en ella por si aquella estancia también forma parte de la lista de atenciones que esta gentuza recibía. 

Volviendo a nuestros ejemplares exmandatarios llaniscos, a la gran dama del socialismo de por aquí parece que le crecen los enanos y, si esto sigue así, hasta la barba puede que le asome porque, si la cosa no cambia, va a tener que comparecer ante el juez como "querellada-investigada" por el caso de la retirada de multas a los colegas, que es lo mismo que "imputada" pero todavía más claro para los legos en la materia. Y, si no me equivoco, el código ético de su formación obliga a dimitir de los cargos públicos si esta situación se produce. He leído que la susodicha ha convocado rueda de prensa mañana en Llanes. Puede que anuncie su renuncia, pero dada la altanería mayúscula del personaje, no descarten nada.

Y por si el panorama no pintara bastante negro, le queda pendiente el asunto de la subvención al maltratador para eludir el ingreso en prisión, tema gravísimo despachado con el habitual "los técnicos y sus informes eran los que decidían la idoneidad o no de la concesión". Bufff, chicos, yo creo que no cuela. Y si cuela, aquí hay ya demasiados frentes abiertos, hay que ver lo que es no tener ya el poder absoluto ¿verdad? Que con tanto nubarrón ha empezado a llover y vosotros sin paraguas. Qué lástima.           

sábado, 7 de noviembre de 2015

La pasarela como símbolo

Llevan los medios de comunicación dando el coñazo desde hace meses con un asunto nimio, baladí, algo que en sí mismo no tiene mucha importancia ni por su tamaño ni por el gasto que ha supuesto, si lo comparamos con otras actuaciones faraónicas igual de inútiles que han tenido lugar en nuestro concejo y en la villa. Que si la pasarela se va a colocar en otro sitio, luego que no, que en el proyectado, después que si la pobrecita ha estado dos meses abandonada en una gasolinera sin servir para nada, ahora que en noviembre, parece que en diciembre se podrá usar... Durante este tiempo, los periódicos han ido ofreciendo como condimentos las supuestas opiniones de supuestos vecinos o turistas, más o menos enterados del tema, más o menos interesados en la nueva infraestructura.

A mí, les confieso que, una vez construida y aprobada la obra, andar con este sinvivir de a ver quién puede más, a ver qué Administración exhibe más músculo, me parece algo ridículo. Es de sentido común que, una vez gastado el dinero, nuestro dinero, lo más sensato es darle uso al artefacto y, luego, ya veremos. Tiempo para discutir de chorradas siempre lo encuentran los políticos, no se preocupen, que el tema descansará una temporada en los cajones de sus señorías para, cuando queden cuatro meses para las próximas elecciones, volver a esgrimirlo como arma arrojadiza según la conveniencia de cada cual.

Lo que apenas he podido leer en los periódicos, ni escuchar en la calle, es el verdadero significado que tiene este chisme. Creo que cualquier persona conocedora de Llanes con un mínimo de inteligencia y anchura de miras sabe que el lugar, a menos de cien metros del puente, no es el mejor. La antigua pasarelilla retráctil sí que cumplía una función eficaz, como era comunicar las dos márgenes del puerto evitando un recorrido inútil a todos aquellos que transitaran -o vivieran- en las inmediaciones de San Antón y La Moría. La lógica ciudadana indicaba un lugar cercano al anterior como el más adecuado. La ilógica socialista, no. Los socialistas llaniscos no piensan nunca en el bien común. Su aspiración siempre fue el bien de unos cuantos, y en este asunto, también.

Por eso, lo que el pueblo llano no debe olvidar cada vez que mire o pise la pasarela en su ubicación actual es que es un símbolo. Símbolo de la cabezonería, de la chulería, del amiguismo, del beneficio a unos pocos, del descaro político y del otro, de hacer las cosas porque sí, porque les sale del higo, símbolo de ese pensamiento tan "doloriano" que consiste en que, como he ganado las elecciones, hago lo que me da la gana porque tengo legitimidad para ello. Es un símbolo del autoritarismo, de la dictadura, del tira que libras, de la prepotencia, del gastar por gastar, de la época del despilfarro y la farándula en el Ayuntamiento de Llanes, donde durante 28 interminables años reinaron la soberbia, la codicia y el fomento de la desigualdad en función de las ideas políticas, una de las formas más abyectas de racismo de la que nos escandalizamos cuando observamos cómo se aplica en lugares como Cataluña, pero que consentimos sin rubor aquí durante demasiado tiempo.

Así que será mejor no olvidarla y no dejar nunca de mirarla como lo que es; el símbolo viviente de todo lo que un político no debería jamás consentir y de todo lo que los ciudadanos nunca deberíamos permitir que se repita en nuestra tierra. Avisados estamos.
     

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Un simple detalle

Con la presente, son ya trece temporadas las que llevo realizando las crónicas de los partidos que el Club Deportivo Llanes juega en su feudo de San José. Primero en El Oriente de Asturias, luego en la también desaparecida Voz de Asturias y actualmente en La Nueva España, el que suscribe se dedica a reseñar las peripecias que el equipo verdiblanco va ofeciendo a sus aficionados desde el año 2002. Únicamente la temporada 2013-2014, con el Llanes en Preferente, falté a mi cita con las páginas deportivas, aunque, en mi condición de socio, continué acudiendo regularmente a la vetusta grada oeste a ver las evoluciones del equipo.

Aunque mi condición de cronista deportivo me permite acudir a los partidos sin pasar por taquilla, decidí hace diez años hacerme socio del club, como muestra de fidelidad a los colores del equipo de mi tierra de adopción. Continué siéndolo los dos años que se pasaron en Preferente y, por supuesto, lo fui los dos ejercicios en los que se disputó la fase de ascenso a segunda B. Junto a mi familia viajé a Alicante primero, y a Valladolid y Tudela después, teniendo el privilegio de narrar para la prensa la hazaña histórica que el equipo ofreció a sus seguidores en el Nuevo Zorrilla.

Es conocido que no acostumbro a casarme con nadie -excepto con mi esposa, naturalmente-, pero a pesar de ello siempre intenté ser lo más condescendiente posible en mis crónicas, aún habiendo soportado espectáculos infumables y asistido a lamentables exhibiciones de jugadores endiosados a los que, afortunadamente, el tiempo ha puesto en su sitio. Personas del club me pidieron que, públicamente, me posicionase contra esos mercenarios que sólo vinieron a Llanes a servirse del equipo. Así lo hice, obteniendo con ello el rédito de ser insultado regularmente en las redes sociales por una de esas ratas de cloaca que ahora rumia sus penas por los sinuosos vericuetos de la Regional Preferente. Entre otras cosas, también me pidieron que les ayudase a escribir una misiva dirigida a un rival comarcal en ciertos tiempos difíciles que tuvieron lugar no hace mucho con ese club. Favor concedido.

Además, en varias ocasiones me fueron requeridas colaboraciones con la revista anual que el club edita desde hace más de una década, peticiones a las que respondí desinteresadamente una y otra vez. También recuerdo que, durante mi etapa en política y, ante la inoperancia del gobierno socialista al albur de las sucesivas hazañas del equipo en las temporadas doradas de hace unos años, acucié a mi partido a reclamar más atención para el club y para sus gestas deportivas por parte de los mandamases municipales de entonces. Incluso nos comprometimos a conceder al Llanes una subvención sin precedentes en caso de ganar las elecciones- algo que no sucedió- con el fin de situar al club en segunda división B, algo que creo absolutamente posible y decisivo para la tan manida desestacionalización del turismo en Llanes. Imaginen 19 fines de semana recibiendo visitas de equipos de León, Zamora, Madrid o Galicia.

Y, aunque mi trabajo suele centrarse en las crónicas de los partidos de casa, todos los años hago lo posible por dar una cobertura digna a la notable labor que el club realiza con los chavales. El cénit se alcanzó el año pasado cuando, gracias a los compañeros de la sección de Comarcas de La Nueva España, conseguimos hacer dos páginas completas del suplemento Balón en las que aparecían las fotos de TODOS los equipos de la cantera llanisca, por lo que los orgullosos padres de los chicos pudieron encontrarlos retratados en la prensa regional y guardar el documento entre sus recuerdos más preciados. 

Pues bien, nada de lo anterior ha sido tenido en cuenta por los actuales directivos del Club Deportivo Llanes. Ante las recientes presentaciones de la revista anual y de los equipos de cantera, nadie ha considerado necesario avisarme para invitarme a ambos eventos. Parece que lo conseguido hasta ahora no tenía la relevancia que uno creía. Muchas veces un simple detalle marca la diferencia entre la mala educación y el señorío, entre la falta de decencia y la justicia. En fin, no les estoy pidiendo la insignia de oro y brillantes del club, señores mandamases omnipotentes, no. Lo único que hubiera necesitado era una llamada telefónica, y ni eso han sido ustedes capaces de hacer. Muchas gracias.           

jueves, 29 de octubre de 2015

Añoranzas (1): El fútbol y su entorno

Resulta evidente que, a medida que uno va cumpliendo años, el pasado abulta más que el futuro que nos queda por delante y los recuerdos suponen una parte muy importante de nuestra vida cotidiana. Recordamos a personas que ya no están, momentos que no volverán, lugares que ya no existen...Y a veces lo hacemos con nostalgia, añorando todo aquello que ocurrió en ocasiones sin fundamento pues, como dice un buen amigo, tendemos a mitificar un poco todo lo que es pasado sin saber por qué. Debe ser algo consustancial al ser humano eso de añorar, echar de menos, recordar con una sonrisa en los labios incluso algo que en su día tuvo sabor amargo. A mí me ocurre cada vez más, así que hoy inicio lo que pretende ser una serie, que recogerá mis añoranzas personales referidas a temas concretos. Comienzo aunando dos de mis pasiones, escribir y el fútbol, exponiendo la visión que tengo ahora de acontecimientos vividos hace muchos años pero que dejaron en mí un poso agradable. Hoy, mi única actividad profesional consiste precisamente en eso, en escribir sobre fútbol. Es algo que fue surgiendo, una afición, algo vocacional que, por desgracia, no he logrado convertir en mi trabajo diario. También esa sensación de fracaso, de haber llegado tarde, de no haber estado en el sitio preciso en el momento justo, envuelve un poco el paquete y acentúa la sensación de añoranza, de lo que pudo haber sido y no fue. En fin, qué le vamos a hacer. Escribamos pues.    


Fue el día de Reyes de 1979. Ese día me senté en la grada de un campo de fútbol por primera vez. Fue, cómo no, en el frío cemento que entonces ofrecía el estadio Vicente Calderón. Tenía ya quince años, pero no se había dado la posibilidad de acudir hasta esa fecha, en la que mi padre decidió que ya era hora de que mi hermano y yo asistiéramos en directo al espectáculo del que él tanto nos hablaba en casa a la vuelta de emocionantes partidos, unos ganados, los más por aquel entonces, otros perdidos, como sucedió precisamente el día de nuestro estreno: palmamos contra el Burgos 1-2, y sólo recuerdo que los goles visitantes los marcó un delantero argentino que se apellidaba López que luego jugó en el Sevilla. En los castellanos ya despuntaba un tal Juanito Gómez, hoy convertido en leyenda en el norte de Madrid a causa de un desgraciado y prematuro accidente.

Eran otros tiempos para el deporte rey. No sé si mejores, pero sí más entrañables, más cercanos, menos edulcorados y, desde luego, mucho menos manipulados por los medios de comunicación. Todo era más real, más cotidiano y más épico. Se jugaba durante el invierno en campos embarrados, a veces encharcados, y aún así se veía más juego que en muchos partidos hoy en día. Las botas se empapaban y pesaban un kilo, eran negras y con cordones y no de esos colorines fosforito que desentonan una barbaridad con el resto del uniforme. Jamás me acostumbraré a que un futbolista juegue con botas blancas: me parece que fuera descalzo. Los balones no estaban hechos con materiales empleados por la NASA, eran de cuero y nada más y cabecearlos un día de lluvia era como darle un testarazo a una maceta con tierra y todo.

Los estadios lucían vistosos nombres, como La Condomina, Las Gaunas, El Vivero, La Viña o La Rosaleda, nombres que identificaban al club con el barrio o la calle donde se forjó su historia. Luego se puso de moda que recordaran a uno de sus presidentes, muchas veces al mejor, otras al más nefasto; así, Chamartín pasó a ser el Santiago Bernabéu, el Manzanares se convirtió en el Vicente Calderón, o Altabix en el Martínez Valero. También llegaron a dar su nombre a un campo Ruiz de Lopera o José Fouto, personajes que llevaron a sus equipos casi o totalmente a la quiebra. Hoy, en una pérdida absoluta de tradición y respeto por la historia, hay estadios que se llaman Iberostar en vez de Son Moix (o Luis Sitjar) y existen proyectos para denominar a los más importantes coliseos con nombres de líneas aéreas casi siempre árabes, que generan muchos petroeuros pero ocurre que, como se ha demostrado en el Málaga, a sus forrados jeques no les importa un comino la afición.

Los protagonistas también han cambiado. Es más, nada tiene que ver un futbolista puntero de hoy con Gárate, Santillana o Migueli. No es que sean mejores, que muchas veces sólo lo son en el físico, es que son mucho más odiosos. Los mencionados concedían entrevistas a todo el mundo, firmaban autógrafos a tutiplén y acudían a entrenar en sus coches como el resto de mortales. Hoy, si la figura se enfada por una pregunta “inoportuna” llama tonto al periodista, se enfurruña y se tira tres meses sin hablar, lo cual, dicho sea de paso, a veces es una bendición. Los niños pequeños en muchas ocasiones no sólo se quedan sin la firma de su ídolo, sino que encima no pueden verle porque sale –o entra- por la puerta de atrás, como si fuera a un juzgado, como si se avergonzara, como si le molestara contactar con la plebe. Y si el aficionado espera en la puerta del aparcamiento, tampoco llega a atisbar al volante la silueta del ídolo porque sale a toda pastilla en un bólido que antes sólo se veía en las películas de James Bond. Y encima, para parecer más cercano y más guay, el chico a veces se jacta en algún periódico de que tiene uno para cada día de la semana. Por no hablar de las ridículas celebraciones de los goles, emitiendo gritos simiescos o remedando bailes estúpidos incluso con 6-0 en el marcador, todo un ejemplo de respeto al adversario. En aquellos tiempos había jugadores ingenieros como Gárate, médicos como José Martínez “Pirri” o economistas como Sanchís hijo o Butragueño. Hoy, con suerte tienen el graduado escolar y algunos, como diría el genio de La Calzada, una etiqueta de anís del Mono.

Los porteros también son otra cosa. Entonces muchos no llevaban guantes y, si lo hacían, éstos eran de lana y lucían jerseys de punto, iguales a los que vestían mientras disfrutaban de la televisión en blanco y negro en los salones de sus casas. Lo de hoy en día no son guantes sino manoplas según los gurús, cubiertas de auténticas ventosas y con sus nombres grabados, personalizados que se dice ahora y disponen de docenas de pares. Hace años, si Iribar o Arconada hubieran lanzado sus guantes a la grada al terminar un partido nadie se hubiera peleado por cogerlos. Hoy son un trofeo. También les hacen uniformes de colores chillones porque dicen que así despistan a los delanteros. No sé yo. Además, si quieres ser moderno, debes saber jugar el balón como lo hacía un líbero de entonces, a lo Beckenbauer, para entendernos. Si no, dedícate a otra cosa. Tampoco se paraba “a mano cambiada”, algo que parece tener mucho mérito según los narradores epilépticos de partidos, pero que ni Urruti ni Ablanedo ni ninguno de los extraordinarios arqueros de aquella época practicaban. Serán las modas.

Como las equipaciones de los clubes. Ni las entiendo, ni comprendo el criterio para elegirlas. Antes se jugaba con el segundo uniforme cuando coincidían los colores. El Barcelona siempre jugó de azulgrana en el Manzanares. Ahora unos años va de amarillo limón, otros de verde pistacho y a veces de negro. Por supuesto, últimamente con esa ropa amarilla y roja a rayas que simula una bandera catalana. Y qué decir de la camiseta titular. Basta observar este año al Barcelona con ¡rayas horizontales! O a mi Aleti, que visto de espaldas parece el Murcia, el mítico conjunto pimentonero. Hace pocas semanas pasé por la tienda que está en los bajos del estadio y una joven dependienta me miró como a un bicho raro cuando le dije que la casaca me parecía horrorosa. Es más, me aseguró que se estaba vendiendo muy bien. Cosas del marketing. Es sabido que hoy se gana más despachando camisetas horteras que con los abonos o las entradas.    

Queda escrito que los jugadores de entonces parecían algo más listos que los de ahora. Todos sabían leer y escribir y, como ganaban lo justo, como cualquier trabajador, no necesitaban agentes ni representantes. Creo que el primero que los utilizó fue el traidor Paco Llorente, que se declaró mudo total cuando empezó a hablarse de su fuga del Aleti al eterno rival y salía siempre con la cantinela “eso lo lleva mi representante”. Actualmente los agentes de futbolistas son dioses, verdaderos reyes Midas que consiguen para los chavales contratos con cifras disparatadas, auténticamente inmorales en muchos casos, a cambio de enormes tajadas. De hecho hay alguno más rico que casi cualquier jugador.     

El juego era quizás menos físico, no se marcaba al contrario por todo el campo, pero en cambio era más viril, centrales de pierna fuerte y nariz rota como Arteche o Goicoechea pegaban una barbaridad a delanteros que aguantaban el envite sin necesidad de rodar espectacularmente por los suelos levantando los brazos al árbitro ni de pedir enérgicamente tarjeta para sus compañeros de profesión. En lugar de llevar blindadas las espinillas, aquellos jugadores se enfrentaban con las medias bajadas y camisetas y pantalones de algodón a adversarios rudos y a veces violentos sin esconderse junto a la banda y sin pedir constantemente la intervención del médico. Antes, de los lesionados se ocupaba un masajista con agua y réflex y enseguida los dejaba listos para regresar a la lucha. Ahora tienen a su disposición una legión de médicos, recuperadores, fisioterapeutas y camillas con ruedas por si tienen que salir del terreno de juego que no lo hagan cojeando, los pobres.

Hasta los árbitros han dejado de ir de negro. Han cambiado el luto riguroso por toda una gama de colorines que, en ocasiones, consiguen que no se distingan de los guardametas y sus vistosos uniformes. Las tarjetas entonces blancas ahora son amarillas, también fosforescentes, y los colegiados, antes conocidos como trío arbitral y ahora como la alegre pandilla, -hay competiciones que ya van por seis- son una mezcla entre locutores de radio y encargados de sex-shop, por la cantidad de auriculares, pinganillos, vibradores y demás elementos electrónicos que portan. Sin embargo, sigue sin utilizarse una tecnología que les ayude a determinar si una jugada es o no fuera de juego o si un balón ha entrado del todo en la portería. Existe, pero no se les deja usarla. Eso sí, desde hace poco también llevan un aerosol con espuma de afeitar que dicen que sirve para marcar la línea que debe respetar la barrera en las faltas. En fin, quizás por eso casi todos los dirigentes andan por estas fechas visitando comisarías y prisiones. Como a todos los que mandan, ha acabado por interesarles más llenar el bolsillo que ayudar a las personas. 

Al principio me referí a las primeras gradas que conocí. Eran de cemento, con los lugares asignados a cada espectador separados por una línea negra pintada en ellas. Si te tocaban al lado dos señores de cierto tamaño y bien abrigados, con aquellas gruesas pellizas de ante que se usaban entonces, apenas podías moverte en todo el partido. Eso sí, estabas calentito sin necesidad de llamar a los hombrecillos con chaquetilla blanca y cestas de latón que pasaban constantemente por las gradas al grito de “¡hay copas de coñac, oiga!” Sí, los jóvenes han leído bien, se vendía licor de alta graduación en los estadios, y la gente fumaba largos puros que podían comprarse en los numerosos puestos a la entrada del campo, actividad hoy prácticamente proscrita.

Pero sin duda, el mayor cambio y el que más daño le ha hecho a este deporte es el experimentado por los medios de comunicación. Entonces había rivalidad, pero entre Aleti y Madrid. Esos eran los partidos del año, los derbis. Lo de los clásicos era en Argentina, Boca-River o Vélez-San Lorenzo. Pero la prensa se inventó, al calor de la política, un nuevo choque estrella, el Barcelona-Madrid y, poco a poco, dejaron de existir los demás para centrarlo todo en esos dos clubes. El resto permaneció atónito y consintió que la brecha se fuera agrandando hasta conseguir la competición que hoy padecemos, en la que lo más importante es quién de los dos grandes alcanza el Balón de Oro, la Bota de Oro o el Pepino de Oro. Incluso programas de fútbol en televisión que antes se dedicaban a poner los resúmenes de los partidos, hoy exhiben sin pudor a exaltados de ambos bandos que se dedican a dar voces e insultarse antes de ofrecer, a última hora, ridículas imágenes del resto de equipos. Sin embargo, durante el programa, los energúmenos sólo se habrán dedicado a intentar descifrar lo que decían jugadores que, precisamente para evitarlo, ahora se hablan en el campo con una mano delante de la boca, o a jalear las vergonzantes “performances” que tras los goles escenifican las estrellitas. Afortunadamente todavía queda algún Puyol para darle un sopapo al tontaina de turno que se pone a hacer gilipolleces cuando su gol supone el 0-7 ante un rival entregado.    

En definitiva, antes esto se llamaba fútbol. Ahora es un negocio muy lucrativo, tanto para jugadores como para entrenadores, directivos, agentes, cadenas de televisión y periodistas en general. Para todos menos para el que sostiene el negocio. Para el que paga. De nosotros nadie se acuerda. Porque hace un par de décadas, o tres, los partidos se jugaban los domingos por la tarde, menos el televisado, que era por la noche. Hoy se juega viernes, sábados, domingos y lunes, hay encuentros que acaban pasada la medianoche y, si quieres ver a uno de los dos equipos privilegiados, disponte a rascarte el bolsillo a modo. Y si hay jornada entre semana o se juega la Copa del Rey, todos los días hay partido. Un lío. Tampoco existen ya en la radio los carruseles de verdad, porque casi nunca se juegan dos partidos al mismo tiempo. Es por los chinos, que nos ven mucho y a todas horas. A nosotros, que nos den. Y en la prensa escrita, todos lucen sus colores sin sonrojo ni control. Antes, ser objetivo era lo que intentaba aparentar cualquier periodista que se preciase. Ningún lector sabía a ciencia cierta de qué equipo eran Gilera, Belarmo o Rienzi. Hoy todos sabemos de qué pie cojea cada uno de ellos y encima les importa un bledo. Sí, permítanme que lo diga, he acertado con la palabra correcta. Es añoranza. Una nostálgica y enorme añoranza de aquel gran día de Reyes de 1979.