lunes, 29 de febrero de 2016

De paripés y birlibirloques

A poco que uno tenga interés y se dedique, aunque sea mínimamente, a escarbar en la etimología de nuestro maravilloso idioma común, se da cuenta de la inmensa riqueza que poseemos, de lo subyugante que resulta investigar para aprender y aprehender algunos de los giros, circunloquios y expresiones que ofrece nuestra riquísima lengua. Por eso no se entiende -o sí- la estupidez supina de algunos fanáticos propensos a ciertas inmersiones lingüísticas que, lo único que suponen, es el intento baldío de levantar diques de contención contra la expansión imparable del castellano impidiendo a la gente que lo estudie en la escuela. Confío en que en esos lugares existan personas con cierta capacidad de raciocinio que les haga discernir la importancia de negarse a renunciar a algo que les convierte en más cultos, más ricos y más completos como personas.

En estos tiempos convulsos de tejemanejes políticos entre bambalinas, pactos sin miga y desmanes a porrillo, el espectador asiste asombrado a un continuo muestrario de patochadas y excesos verbales que, en su mayoría, están fuera de contexto, fuera de foco y también fuera de cacho, para que no les pille el toro, que se dice en tauromaquia. Resulta que en nuestro idioma existe una preciosa palabra, "paripé", que define perfectamente lo que se está escenificando estos días en los ambientes políticos madrileños. Paripé viene del caló, el idioma particular de la etnia gitana, concretamente de "paruipén", que significa cambio o trueque, pero también hace referencia al intento de engañar una persona a otra. Es decir, que Snchz y Rivera, Rivera y Snchz, nos quieren engañar como a chinos, si es que a estos se les engaña tan fácilmente, que no lo creo. Es la única explicación para la pompa y el boato dado a una firma que únicamente agrupa a 130 diputados, es decir, una minoría que no sirve para nada. Y qué decir del PSOE, que se ha montado un gran circo de varias pistas con lo de la consulta a la militancia. ¿Para qué, me lo pueden ustedes decir claramente? ¿De qué va a servir que los afiliados aprueben o no algo que es papel mojado? 


La expresión "por arte de birlibirloque" viene a significar que algo ha acontecido inesperadamente, como por arte de magia. Pero también ocurre que en caló -otra vez- birlar significa robar, estafar, y birloque significa ladrón, el que roba o estafa. Qué casualidad. Por el arte que para estafar tienen dos ladrones, nos tenemos que creer que aquí hay algo de verdad, un pacto sólido, un acuerdo que resiste huracanes. Y un cuerno. Pero si el pobre número dos o tres socialista, el cándido Luena, sale al poco de la firma a mendigar a Iglesias que se sume, que se abstenga, que por favor, que es que si no esto no sale. Y claro, el coletudo se remanga hasta los sobaquillos y le atiza en toda la boca, dialécticamente hablando. Yo no estafo, yo hablo claro. Soy comunista y Ciudadanos son como el PP. Si te casas con ellos a mí ni me mires.

Así que, tras el paripé romántico con boda y todo y el intento de que por arte de birlibirloque 130 se conviertan en 176 con un chasquido de dedos, aquí estamos, prestos a asistir al despilfarro de un ¿debate? de investidura muerto antes de nacer donde todo lo que allí suceda serán una retahíla de brindis al sol, paripés y huidas hacia adelante. Un esperpento digno de Valle Inclán, un sainete que firmaría Arniches, un entremés propio de Quevedo. En fin, y ya que estamos con ilustres literatos, "Cosas veredes, amigo Sancho", que diría el maestro Cervantes. 

miércoles, 24 de febrero de 2016

Perdiendo el norte

Definitivamente en España hemos perdido el norte, el oremus y el sentido común. Todos de golpe y bien envueltos se los está llevando esta nueva horda de pseudopolíticos modernos que, mientras presumen de honradez, vomitan enormes cantidades de bilis y odio al tiempo que se disponen a acabar con la templanza y el orden en la toma de decisiones por parte de las Administraciones Públicas.

Asistía hoy a la emisión en televisión de la noticia referente a la declaración de Mariano Rajoy como "persona non grata" en Pontevedra y lo hacía entre patidifuso, anonadado, taciturno, meditabundo y, a la postre, perplejo. Sencillamente, pensaba que había escuchado mal. No podía creer que en el país donde se ha nombrado hijo predilecto a más de un asesino etarra, unos descerebrados marginales y populistas acompañados por el actual PSOE, habían declarado al todavía presidente del Gobierno como algo de la peor especie, de la más baja ralea, de la más peligrosa calaña. Algo que no habían merecido antes genocidas como Stalin o Hitler, asesinos en serie, violadores ni criminal alguno de medio pelo, ni siquiera el nefasto y muy perjudicial para aquellas tierras gallegas ZP, que quizás como peor presidente de la historia de España lo hubiera merecido mucho más.


A un hombre que lo único que se le puede achacar es haber hecho mal su trabajo, a un tipo sereno que no levanta la voz ni cuando le asestan un bofetón de no te menees, a un señor mayor cuyo peor bagaje es no saber tomar decisiones traumáticas cuando proceden, a un tipo que no se le conoce delito alguno y que, como mucho, parece algo despistado y desubicado, a ese es a quien los chicos de la izquierda radical se les ha ocurrido vejar y humillar con esta sinrazón.  

Y, una vez más, el PSOE de Snchz en el ojo del huracán. ¿Creen ustedes que si al alcalde de León se le ocurre la feliz idea de declarar a Zapatero "persona non grata" en su ciudad, Rajoy no iba a tener nada que decir ante el dislate? ¿Piensan que se iba a consentir semejante disparate? Pues el títere actual sí. Ese que puede acabar en la Moncloa mandando sobre todo el país al son que le toquen los chavistas, ha permitido que esto sea posible en Pontevedra. No ha dicho esta boca es mía. Es tal el odio que atesora contra el PP y su maldad intrínseca está tan adherida a sus entrañas que ha sido incapaz de encontrar un momento para siquiera solidarizarse con su compañero de armas, que eso es lo que es el agredido, un político casi tan malo como él. Ni más ni menos.

Como digo, en España se han perdido el juicio, las formas y la capacidad de pensar por uno mismo. Esto se asemeja cada vez más a un ejército de borregos que, guiados por un demente, se dirigen al despeñadero silbando alegremente las melodías del flautista de Hamelin. Hay qué ver qué bien se lo pasan haciendo el gilipollas mientras pierden lastimosamente el tiempo. Allí, en Pontevedra, los propios trabajadores de Ence, a los que quieren condenar al paro, se lo han hecho saber. Porque, según parece, la empresa papelera tan criticada por contaminante y a la que el Gobierno de Rajoy le ha prolongado la concesión, resulta que depende de una depuradora qué ¡oh, milagro! es de titularidad municipal. Así que, de nuevo, la excusa que se han buscado para atizar a Rajoy es falsa. 

En fin, muchas cosas se están perdiendo en nuestro país. El norte, el oremus, el juicio, la capacidad de raciocinio del personal, el tiempo, las formas, la educación, la decencia. Pero lo peor, está por llegar. Porque mientras esta gente siga mirándose el ombligo y practicando sectarismo a granel, lo que España va a perder es el tren de Europa, el tren del futuro, el tren de la modernidad. Y a saber cuándo volverá a pasar otro.  

sábado, 20 de febrero de 2016

Más dura que el hormigón

Vaya por delante que a mí nunca me han gustado los cubos que Ibarrola pintó en el puerto de Llanes. Ni me parecen bonitos, ni creo que eso sea arte, ni mucho menos su visión hace que mi memoria recuerde absolutamente nada de lo que se supone que evocan. Por dibujar una maleta, unas palmeritas y una reproducción de pinturas rupestres no se consigue que las personas que los observan recuerden o entiendan nada de nada. Qué decir si la mayoría de los cubos soportan sobre sus caras una suerte de graffitis ininteligibles, más cercanos a los brochazos que pudiera dar un profano en la materia que a la supuesta obra de un sesudo artista. La idea de pintar los bloques y no el espaldón, por ejemplo, es original y novedosa, eso es indudable, pero los colorines que se desparramaron alegremente por su superficie a mí, insisto, no me dicen nada de nada. Sí, están más bonitos pintarrajeados que grises, más divertidos, menos sosos, pero no más "interesantes". Dicho todo lo anterior, es verdad que hay turistas que lo único que parece que quieren ver en Llanes son los cubos, porque ya se ocuparon antes otros de que ese sea el principal atractivo del concejo que se publicita, con la maravillosa oferta de naturaleza y arquitectura medieval e indiana que posee nuestra villa, por ejemplo. En fin, allá ellos.   

Creo que la primera fase de tan magna -por el tamaño- obra concluyó en el año 2000, si no me equivoco. Es decir, los cubos llevan ahí pintados desde hace 16 años. Hasta 2015 gobernó Llanes el PSOE y, además, lo hizo con mano de hierro, digo con mayoría absoluta, perdón. Los colores hace más de un lustro que están desvaídos y mustios, el mar no tardó en comerse su brillo inicial. Los del rodillo, digo los gráciles y amables mandarines socialistas, no creyeron oportuno plantearse una "restauración". Hoy, justo cuando ya no dirigen el cotarro, qué extraña casualidad, sale el pobre Herrero poco menos que exigiendo su arreglo. Como a pesar de todo el tipo no es tonto, se pone la venda antes de que le den por todos lados y nos explica que "tuvimos que posponerlo porque el Consistorio tenía un remanente negativo de 7 millones de euros". Hablando en plata, quiere decir que habían dejado el Ayuntamiento casi en la quiebra más absoluta, para entendernos. Y eso fue así porque, para entonces, ya se habían cepillado todas las ingentes cantidades de pasta que entraban a raudales en las arcas municipales durante los años anteriores, los de bonanza, los del imparable ladrillo. En qué, sigue siendo uno de los grandes misterios de la Humanidad.

No contento con su discurso, el antiguo vicealcalde reconoce que "habíamos pensado crear un centro de interpretación para explicar la obra en el cubo del puerto". Sí, en ese que dejaron sin pagar, justo en ese por el que el actual Gobierno llanisco tiene que desembolsar 100.000 machacantes de nada y que lleva una década inutilizado, eso sí, exhibiendo unas luces nocturnas de lo más sospechosas que tienden a confundir al viandante acerca de la función de la estructura. Fíjense que, incluso, he escuchado a algún llanisco jocoso referirse al mamotreto como "el Dolor´s", denominación a la que todavía no he sido capaz de encontrarle el sentido. Es curiosa la querencia que los socialistas tienen hacia las luces de neón, baste recordar el despropósito que por obra y gracia de la entonces concejala de Cultura, la inolvidable señora Echevarría, se instaló durante unos días junto a la muralla del palacio del Cercáu, no sé si lo recordarán. Aquella horterada hubo que quitarla con nocturnidad, de la misma manera que se colocó, por si a algún ciudadano digno se le ocurría correr a gorrazos a los responsables del desaguisado.
 

Qué típico del socialismo patrio eso de los "centros de interpretación". Se gastaban una fortuna en ellos, ponían a algún colega allí de adorno y luego los abandonaban y si te he visto no me acuerdo. Vayan ustedes hoy por el Aula del Mar, o por Peña-Tú, verán cómo está aquello. Y luego el propio Herrero no se ruboriza al confesar que pensaban encargar -a alguna imprenta amiga- la emisión de decenas de miles de folletos a todo color para explicar lo que nadie podría interpretar por sí mismo porque, reconozcámoslo, no hay Dios que interprete unos trazos sin sentido repartidos aleatoriamente por la superficie de los cubos. También marca de la casa.


Concluye el sagaz concejal afirmando que pensaban contar con Ibarrola para que dirigiera la obra -perdone, ¿con 86 años va a andar el buen hombre por allí encaramado a los cubos?- y que, ¡oh noticia!, se han convertido en un emblema de Llanes. No, los convirtieron ustedes, a fuerza de meterlos con calzador en todas y cada una de las fiestas y saraos a los que acudían con la excusa del turismo y su promoción. Cualquier observador imparcial sabía que la acción del sol y del mar iba a acabar con los colores, pero ellos no pensaron en un plan de mantenimiento continuo del monumento, para qué. Los dejaron morir y ahora quieren, exigen que otros les resuciten el muerto. "Si gobernáramos nosotros, en los presupuestos municipales para 2016 habría una partida para restaurar los cubos, porque ya no se puede esperar más y sería una pena dejarlos morir", Herrero dixit. Más dura que el hormigón de los cubos. Así hay que tenerla para soltar esta perla. La cara, me refiero.      

jueves, 18 de febrero de 2016

Democracia y fascismo

Este país nuestro es que ya no hay quien lo entienda. Lo que vale para unos es pecado si lo hacen los otros, lo que es un "ejercicio de democracia y libertad" resulta que pasa a ser un "acoso de tintes fascistas" si la adscripción política del actor es opuesta. Me explico.

Habrán leído ustedes sin duda que al concejal de Seguridad de Madrid le han hecho lo que ahora llaman un "escrache" -que no deja de ser una persecución de un grupo de gente con ganas de atizar al acosado-, los policías locales que están a sus órdenes en la capital del Reino. Todo esto sería normal, sano, democrático, conveniente e incluso deseable, si no fuera porque el "escracheado" -¡acabáramos!- es un militante de Podemos. Y es que hasta ahí podíamos llegar. Se acosa a los de derechas, a los del PP, a los fascistas, a los opresores, pero nunca al demócrata, al liberador, al comunista, al amigo de los pobres; esto del escracheador escracheado no puede ser, hombre, menudo contrasentido. Darle al populismo su propia medicina es cobarde y reaccionario, lo suyo es aporrear al banquero o al empresario que está dando de comer a varias familias, como hicieron unos valientes estudiantes asturianos reventando una conferencia que "esos corruptos y mafiosos" iban a dar en la Universidad. Exigir al podemita que cumpla con sus promesas es moralmente reprobable y condenable, silbar u ofrecerle una cacerolada a Maduro es una ignominia. Lo correcto, lo democrático, es dejar al anarquista que haga lo que le parezca y al opositor como Leopoldo López meterlo preso y permitir que se pudra en la cárcel. Y si su mujer va a visitarlo, dejarla en cueros, humillarla y vejarla hasta extremos sonrojantes, a ver si así no vuelve más.    

Lo democrático es aplaudir a otra concejal morada, Rita Maestre, por despelotarse en una capilla cristiana y proclamar, a voz en grito, que "arderéis como en el 36". Es bonito, incluso poético, un mensaje conciliador y amigable, amparado en la libertad de expresión. Sin embargo, el cura que se atreva a decir Misa en ese lugar, debería ser asesinado sin piedad por osar siquiera mentar la existencia de Jesucristo, ese famoso opresor que vivió su vida entre lujos y boato. Es más, que un fiscal pida un año de cárcel que no cumplirá para ésta pájara es un símbolo claro del poder que la derecha tardofranquista ostenta aún en nuestro país. O algo así. 

Lo sano es permitir que una estúpida se crea interesante blasfemando impunemente y que, encima, le den un premio por ello en ese pequeño país del noreste del Estado. Lo coherente es jalear a una pareja de saltimbanquis malolientes por ofrecer a los niños un curso acelerado de violaciones, ahorcamientos y demás crímenes salvajes, para que se vayan acostumbrando y que cuando vuelvan los paseos y las chekas no les pille de sorpresa e incluso puedan participar activamente en ellas. 




Si bucean un poco en internet podrán ver a Pablo Iglesias, ese prócer de la libertad -para algunos-, pidiendo disculpas públicas "por no partirle la cara a esos fachas con los que discuto en la tele". O avisando "fachas, nos vamos de cacería, a aplicar la justicia proletaria". Ahora imaginen que esas frases o parecidas salen de la boca de Rajoy, Rivera o incluso Snchz. Directos al patíbulo, sin juicio ni nada. Bueno sí, con un juicio popular, de esos tan democráticos y cuya práctica tan bien conocen estos chicos greñudos y descamisados. Porque, no lo olvidemos, si interviniera un juez profesional, entonces sería fascismo. En fin, nunca hubo una palabra más prostituida que "democracia"; el problema es que ahora, además de poner la cama, la pobre ya ni cobra. Si lo hiciera, sería una democracia fascista y eso, sencillamente, no puede ser. Si fuera una democracia comunista, entonces ya hablaríamos. Ay Señor, llévame pronto.

domingo, 14 de febrero de 2016

¿Ceguera o estulticia?

Este fin de semana, ojeando prensa y diversas páginas digitales, encontré una encuesta realizada a primeros de febrero por una empresa llamada Simple Lógica, tan buena o creíble como cualquier otra, supongo, cuyos resultados no vienen sino a confirmar mi pensamiento acerca de la lamentable reacción del PP ante el masivo escándalo de corrupción acaecido en Valencia y, sobre todo, al monumental e incomprensible blindaje que la lideresa, Rita Barberá, está recibiendo desde la dirección del partido.

Si el Partido Popular obtuvo en las elecciones del 20 de diciembre un porcentaje de votos del 28,72%, resulta que para esta empresa demoscópica el mismo había subido en enero hasta el 30%. Sin duda la amenaza del fantasma comunista hizo que la gente se lo pensara dos veces y regresara parte del voto a las filas de la gaviota. La tendencia, según nos informan en esta compañía, era a seguir subiendo lentamente en intención de voto. Pero ¡zas!, pasa lo de Valencia, Mariano y sus secuaces hacen de Don Tancredo, arropan hasta la asfixia a la antigua alcaldesa que, no lo olvidemos, tiene pringado hasta el último concejal y a la cúpula de la estructura del partido en aquella Comunidad y en febrero, esas intenciones de los españoles de votar al PP caen hasta el 26,9%, es decir, más de tres puntos en un mes. De record, Mariano, de record. Y las expectativas que se manejan para el futuro son todas a la baja. Fantásticos los reflejos de esta gente. De aquí al sumidero queda un paso, chicos, seguid así.

Y todo esto ocurre, según nos cuentan, en un escenario donde el PSOE también desciende -no podía ser de otra manera, ante el coqueteo nauseabundo de Snchz con los populistas bolivarianos- e incluso los podemitas pierden unas décimas. El beneficiado es Ciudadanos, que no sólo recoge los tres puntos que pierde el PP sino que sube hasta un 4,2% respecto a enero y cinco puntos exactos si nos retrotraemos hasta el 20 de diciembre. La pregunta entonces, es diáfana. ¿Es que Mariano y cía., vista su inutilidad para formar Gobierno, se han propuesto potenciar, esta vez sí, a la formación de Albert Rivera y convertirle en candidato factible? Porque no hay otra explicación para este desastre, este dislate, este contrasentido consentido. Ya no es que nadie del PP tenga la menor idea de comunicarse con los ciudadanos, que es grave de narices. Es que además da la sensación de que ya da todo igual, de perdidos al río, ya que nos damos el batacazo que sea de campeonato, con Rita de la mano nos despeñamos todos por el precipicio.

En fin, ya pedí la dimisión del presidente inane hace unas semanas y no me hizo caso el muy ladino. Parece que sus servicios de inteligencia -perdonen que me monde- le aconsejan, como siempre, no hacer nada, no mover ficha y esperar a que escampe. Pero en esta ocasión no es una tormenta, ni un vendaval lo que amenaza, es nada menos que el huracán Rita, que no va a dejar ni los cimientos del partido si sigue al frente este ejército de invidentes políticos. En esta ocasión la ciclogénesis explosiva adivinen dónde les va a explosionar. En todo el hocico, por necios. Luego saldrá la otra con aquello de "menuda hostia que nos hemos dao". Pues claro, alma de cántaro. ¿Qué esperabas?

P.D. A ver si aprendemos de Aguirre. Dice un amigo mío que ya no queda ni esperanza. Desde luego, si otros no siguen el ejemplo, ninguna. De aquí a la desaparición. 
  

jueves, 11 de febrero de 2016

Envidia

No sé si tuvieron recientemente la oportunidad de ver por televisión la Superbowl, el partido que decide el campeón de la liga profesional de fútbol americano en los Estados Unidos de América. Como espectáculo inusual y diferente, suelo presenciarlo todos los años, unos aguanto hasta el final y otros no, que la cosa dura cuatro horas y se juega cuando aquí la madrugada se desliza cansinamente hacia la aurora. Pero lo que nunca me pierdo y es una de las razones fundamentales por las que me gusta este show típicamente americano es la interpretación del himno, "The star spangled banner", que viene a significar "La bandera tachonada de estrellas", más o menos.

Lógicamente se entona antes del comienzo del partido y suele encargarse de cantarlo un artista famoso. En esta ocasión fue Lady Gaga quien asumió el honor y la responsabilidad de actuar ante más de 75.000 espectadores. Uno podía esperar, dada la proverbial extravagancia y las continuas excentricidades de esta cantante que lo hiciera desganada, de cualquier manera, dándole quizás más importancia al envoltorio que al hecho en sí. Craso error. Más allá de que la interpretación fuera absolutamente magistral, lo que más me sorprendió fue el respeto, la reverencia con la que esta supuesta transgresora acometió la emocionante tarea. Mano en el pecho, sobre el corazón, fue desgranando las notas del himno a capela, con el único acompañamiento musical de un piano, y sólo había que ver las caras de jugadores y público en general para comprender el orgullo con que esta gente, también Lady Gaga, cantan su himno nacional. Lo mismo blancos que afroamericanos que descendientes de indígenas, gigantes de más de dos metros y cien kilos lloraban mientras transcurría la interpretación, y cuando enfocaron a sus tropas destinadas en Afganistán o una patrulla de cazas surcó el cielo del estadio las ovaciones atronaron aún más y a uno se le pusieron los pelos de punta ante tanta demostración de patriotismo, de amor por un país, por una bandera y por un himno que a todos ellos representa. Volvieron a demostrar que, durante unos minutos, son capaces de olvidar diferencias y rencillas y unirse todos juntos bajo los símbolos del Estado, con mayúscula, disfrutando del momento con las emociones a flor de piel.



Cuando esto sucede, a mi casi se me saltan las lágrimas y se me acumulan los sentimientos. Siento una profunda envidia de ese moderno país, de sus ciudadanos, que son capaces de sentirse iguales cuando escuchan su himno y ven ondear su bandera, que olvidan posibles diferencias y se lanzan como una sola persona a cantar en honor de todos aquellos que cayeron defendiendo su Constitución y su territorio, su libertad y la de otros en países lejanos, como lo hicieron en 1944 en Europa para terminar con el nazismo. Siento también una enorme tristeza, cuando comparo lo que veo con lo que sucede habitualmente en mi país, donde se abronca el himno y se quema la bandera, donde hay mucha gente a la que le gustaría ver cómo se deshace el Estado, donde algunos miserables se plantean cambiar la Constitución para que resulte más sencillo romper España y que encima les salga gratis. En esos momentos, me gustaría mucho haber nacido en ese país, del que algunos se ríen porque dicen que sus ciudadanos carecen de cultura, que no saben nada más que mirarse el ombligo, pero donde desde pequeñitos todos los niños maman el amor a los "iuesei", a los Estados Unidos de América.

Nada más terminar la sublime interpretación de Lady Gaga me preguntaba qué coño hago yo aquí, en este país que no se quiere, que no se respeta, que no se entiende. Cómo no cojo el pasaporte y me voy para allá, donde al menos no tendré que estar cada día mirando la prensa para ver qué pedazo de tierra se va a desgajar del resto, o qué miserable político, que en otro país no hubiese pasado de bachiller, va a exigir el "derecho a decidir". Cómo sigo aguantando los eufemismos cobardes que se estilan aquí, como "este país", "el Estado" o "por imperativo legal", con tal de no decir España o jurar defender la Constitución de todos. Cómo algunos, con tal de gobernar, están dispuestos a modificar la Carta Magna, despojar de contenido a nuestra Nación y permitir vergüenzas como los referendum de autodeterminación que se les prometen a los separatistas de distintos lugares para lograr un mísero puñado de votos.

Todos los años me pasa lo mismo pero aquí sigo, envidiando a los estadounidenses por esa manera que tienen de sentirse orgullosos de pertenecer a su país, por esa manera de venerar su bandera, por esa manera de cantar su himno nacional con la mano en el corazón. Será porque este condenado país nuestro me hace sentirme orgulloso de ser español, con todas las letras, y no avergonzarme de decirlo. Porque sigo pensando que algún día pasará la moda de denigrar la unidad de todas las regiones y nos sentiremos como los americanos, un país fuerte y sólido. No sé. Mientras tanto, tendré que conformarme con sentir envidia de ellos.      

martes, 9 de febrero de 2016

De miserables y titiriteros

Anda el país desangrándose por múltiples heridas, la Bolsa por los suelos que aún no ha encontrado, el PIB amenazado por culpa de la sinrazón de estos políticos que miran más por su bolsillo que por el de sus compatriotas y las inversiones esperando en la puerta de atrás o, simplemente, volando hacia otros lares más atractivos y más seguros. Pero mientras todo esto ocurre, la nueva casta, los desharrapados, los nuevos descamisados, siguen haciendo de las suyas.

Vean si no el vergonzante espectáculo de los titiriteros filoterroristas de Madrid, que ofrecen a los niños escenas de enaltecimiento de los asesinos etarras por obra y gracia de la ya tristemente famosa concejala Celia Mayer, la misma de los agravios hacia los caídos en la Guerra Civil que no pertenecían a ningún bando y cuyo único delito fue ser curas, vaya por Dios. Creo que entre otras burradas, los tipos estos ahora detenidos mostraron a un juez colgando por el cuello. No sé qué le parecerá a Carmena, a lo mejor en pos de la libertad de expresión ofrece el suyo, quién sabe. Eso sí, ya andan los progres sin memoria, sin vergüenza y con toneladas de mala baba, pidiendo que suelten a los delincuentes. Lo de siempre. A joderse los que cumplimos la Ley, a la calle los transgresores. Ese es su concepto de libertad. Nosotros hacemos lo que nos da la gana y los demás o se callan, o ya verán, como en Cuba, les cae la del pulpo.

Y qué me dicen del líder supremo de los que se oponen a la higiene personal. El nuevo político, más rancio que una radionovela de Sautier Casaseca, el adalid de los de las greñas apelmazadas y las chanclas malolientes, que intenta humillar al Rey compareciendo en vaqueros y con la camisa remangada pero que, sin embargo, rinde pleitesía a los más grandes paniaguados del régimen, a los titiriteros mayores del Reino autoproclamados artistas -hay que tener cara- y acude a la ceremonia de los Goya ataviado con un flamante esmoquin. Vaya con los descamisados sans-culotte, qué rápido se cuadran ante los de la ceja y las vergonzantes proclamas antiPP y se acicalan contra su voluntad.  Mientras, el bobo solemne de Snchz se presenta sin corbata, muy modelno él, porque piensa -en su enorme estulticia- que el otro irá remangado. ¡Toma, una más en la frente! Menuda reata de fariseos, falsos y vendidos, cuya única aspiración es hacer el mayor daño posible al país y, por ende, al ciudadano medio. Envidiosos desde la cuna, cuya profunda incapacidad para destacar en ningún ámbito de la vida les ha vuelto rencorosos ante cualquiera que demuestre una micra de talento, ese del que ellos carecen. 

Pero lo peor de todo es que, salvo excepciones, son unos miserables. Juegan con el dolor ajeno, no les importa el sufrimiento de todos aquellos que no pensamos como ellos, proponen incluso el exterminio de los liberales neocapitalistas y son capaces, como lo fue en 1910 otro Pablo Iglesias, fundador del PSOE, de amenazar con "el atentado personal antes de que Su Señoría suba al poder", que fue exactamente lo que el mencionado le dijo en el Congreso al líder conservador Antonio Maura que, efectivamente, recibió varios disparos a los pocos días en Barcelona. ¿Saben qué publicó "El Socialista", órgano oficial del PSOE en relación con el intento de asesinato? Pues que "las palabras de Iglesias no fueron una incitación al crimen". No, ni las de Hitler una incitación a la persecución de los judíos, ni las de Lenin una invitación a acabar con la familia del Zar. Qué va. Y el tortazo a Rajoy fue espontáneo. El odio transmitido por Snchz nada tuvo que ver. En tirar la piedra y esconder la mano, algunos son auténticos maestros.

Y así estamos, sufriendo a miserables y titiriteros de todo pelaje que campan a sus anchas mientras la gente del pueblo ve cómo cada día vuela un poco más del futuro mejor que le esperaba a España hasta hace unos meses. Mientras tanto, alguno todavía intenta meterse en la cama con esta gentuza con tal de gobernar. Esto es como la fábula de la rana y el escorpión. Está en su naturaleza. Como para fiarse.  
        

martes, 2 de febrero de 2016

El orden de los factores sí altera el producto

Se refiere el título del presente artículo a aquello que solíamos aprender de pequeños, cuando empezábamos a conocer los secretos de las matemáticas y nos decían que en las multiplicaciones, en orden de los factores daba igual, porque no alteraba el resultado final. Eso que es cierto en términos aritméticos, no ocurre en política casi nunca. Antes al contrario. Como se ha demostrado en el largo proceso para que el Rey propusiera un candidato a la presidencia, aquí ha sido decisivo el orden de los factores: cuando el PP buscaba aliados para formar Gobierno, el PSOE se cerraba en banda y se negaba a negociar pero, en cuanto el encargado de buscar alianzas para dirigir España ha sido Snchz, entonces ya sí, ahora ya van a dialogar con todas las fuerzas políticas, incluso podría darse un apoyo de los populares o, al menos, una colaboración en el sostenimiento de un Gobierno débil, como sin duda será el que forme el socialista. En política todo vale o, como diría el gran Groucho Marx, "estos son mis principios; si no les gustan, tengo otros".

Después de observar atentamente las comparecencias de todos los líderes políticos tras la decisión de Felipe VI, se han podido extraer bastantes lecturas y unas cuentas certezas de la actuación de cada uno. En primer lugar, la intervención del Rey de España ha sido impecable. Ha intentado que la fuerza más votada probase a formar Gobierno en dos ocasiones pero, ante la negativa de Rajoy y el mutis por el foro con el que le ha obsequiado, no le ha quedado más remedio que, para no dilatar eternamente el proceso, encargar a Snchz que busque posibilidades para conseguirlo.


Iglesias no ha sorprendido a nadie. Parapetado en el frentismo y en la soberbia, se ha dedicado a insultar y amenazar al que puede ser su aliado en un Gobierno futuro, a dictarle los pasos a seguir y a persistir en sus desmesuradas demandas tanto en el tema ministerial, como en el territorial, como en el económico. Me parece que no tiene ningún interés real en formar parte de un Gobierno y, en caso de hacerlo, jamás sería un socio leal ni fiable y, como Bruto, siempre tendría el puñal dispuesto para acabar con sus aliados y, de paso, con España.

Parece que Rivera ha vuelto. Después del desparrame de la campaña electoral, en la que dio la impresión de que el presunto éxito se le había subido a la cabeza antes de tiempo, sus declaraciones posteriores y sobre todo su comparecencia de hoy, en la que ha dejado más que clara su negativa a entrar en un Gobierno con Podemos por dos razones fundamentales; que no respetan el modelo territorial establecido en la Constitución y que pretenden dinamitar el sistema de economía de mercado en el ámbito de la Unión Europea, le han vuelto a convertir en un tipo sensato y fiable a la altura de las circunstancias y siempre con una visión global acertada basada en que, lo que realmente cuenta, es sacar a España de la situación de incertidumbre en la que se encuentra en la actualidad.

De Rajoy, ya está dicho todo. Amortizado políticamente, despreciado por todos, envuelto en una interminable espiral de corrupción de la que se niega a salir y acobardado por la situación creada, su única salida es la dimisión. Pero no mañana, no. Hoy. Ya. Ahora mismo. Su figura ya es un obstáculo para su partido y, de seguir al frente del mismo, nadie va a contar con él para negociar absolutamente nada. Hoy hemos vuelto a asistir al desastroso "timing" que los de la gaviota emplean a la hora de sus comparecencias ante la prensa, sus declaraciones públicas y su política de comunicación en general. Uno por uno, todos los líderes han ofrecido extensas ruedas de prensa nada más salir Pachi López a desvelar el encargo del Rey, menos el todavía presidente. A la hora de redactar estas líneas, ya está todo dicho. Aunque se ponga a contar el cuento de la buena pipa, será tarde, será el último, irá a remolque. Como siempre.


Y llegamos al próximo presidente del Gobierno de España. Como conoce su precaria posición tanto en el seno de su partido como a la hora de alcanzar pactos con otras formaciones -sólo tiene 90 escaños, no lo olviden-, su rueda de prensa ha estado tan llena de lugares comunes y tópicos como vacía de contenido. Ha empezado con salarios sociales, violencia de género y empleo juvenil y apenas ha mencionado la integridad territorial, la lucha contra la corrupción política y el respeto a las reglas del sistema económico de mercado. Ha ofrecido una muestra innecesaria de su mezquindad y de lo ruin que puede ser -en eso me recordó a cierta alcaldesa reciente y afortunadamente alejada ya de ese cargo- atacando al pobre Rajoy, que bastante pisoteado está ya, en lugar de tender la mano y ofrecer la posibilidad de pactos, más allá de que el PP entre o no en su Gobierno, que será que no. No olvidemos que, como muy bien dijo Rivera, la opción más racional pasaría por contar con Ciudadanos y el PP y, en caso contrario, la alianza será con los que quieren cortar España en trocitos, desobedecer las leyes y cargarse el sistema económico. 

Porque, llegados a este punto y descartando unas nuevas elecciones, sólo caben dos opciones; una especie de reedición de los Pactos de la Moncloa de 1977, en la que los partidos claramente constitucionalistas pergeñen una nueva transición política en lo que todavía es España, o el pacto con los comunistas, los antisistema, los separatistas y los populistas pro-chavistas y pro-castristas. No hay más. Se pueden edulcorar las cosas, suavizar los términos o tapar tendencias, pero esto es lo que hay. Y para que a todos nos invada la inquietud, elegir una u otra opción está en manos de Snchz. Que Dios nos pille confesados y con el pasaporte en regla.