jueves, 15 de octubre de 2015

Qué nivel, Maribel

Pero, ¿aquí alguien estudia algo? No digo ya lo que antes se llamaba estudios superiores, sino los de menor rango, bachillerato y similares. Es que uno ya no sabe qué pensar ante los disparates y bobadas que escucha constantemente por ahí, la verdad. Estaba yo el otro día lo que se dice zapeando de aquí para allá y de allá para acá, sin encontrar algo que me llamara la atención -me parece que tengo 27 canales, no sé que hacía en los años 80 con sólo dos- cuando de repente, surgió algo que debía titularse "En pelotas por la playa" o algo parecido, programa que nos ofrece a varios especímenes de ambos sexos paseando en pelota picada por lo que debe ser una isla intentando ya saben, poner una pica en Flandes, mojar el bizcocho los unos, recibir al muñeco las otras, sin recato ninguno y delante del resto de lo que queda de España. Si ya el formato es para asustar, no les digo nada cuando alguno de los participantes abre la boca.

Una recién llegada, al tiempo que se despelotaba, contestaba a preguntas de la presentadora para irse conociendo, vaya. La concursante aseguró que era modelo fotográfica, sin especificar si lo era para una revista de moda o inspira al portadista de National Geographic. (Lo primero es bastante improbable). A la pregunta de "¿qué palabra crees que te define mejor?" respondió sin pestañear "fotogénica". No me digas. No jorobes. Claro, por eso trabajas de domadora de fieras, es evidente. Como la redactora insistió, la otra ya tiró por la calle de enmedio y dijo "soy sexy". No lista, simpática, amable, sensible, estudiosa, juguetona, soñadora o deportista. No. Ella se ve sexy, muy sexy. Pues que Dios le conserve vista y autoestima, las dos. 

Para que no me tomen por machista, ellos tampoco eran mancos. (A la hora de mostrar sus recursos verbales, me refiero). "Yo no leo porque soy un vago, pero me gusta el arte", toma ya declaración de principios del elemento. O "estoy orgulloso de mi miembro viril, soy un romántico". Del todo, muchacho. Ni que lo digas. En fin, el ratito que estuve anonadado ante el televisor fue más o menos de esta guisa, hasta el punto que la cadena ha montado las imágenes añadiendo comentarios para reirse de los concursantes y de sus carencias, abundantes y visibles. Luego parece que esto lo ven millones de personas que, supongo, vendrán a ser más o menos de este nivel, de ahí mi pregunta inicial.

Porque no sólo es en esos engendros que llaman "reality show", que de realidad tienen menos que los marcianos de Roswell, donde se nota la estulticia media del joven actual. Suelo escuchar el programa que Javier Cárdenas hace cada mañana en la radio y en él existen incluso secciones fijas con el único objetivo de partirse el culo de risa por las idioteces que sueltan los indocumentados de hoy en día. A un tipo le preguntan qué es un ambulatorio y responde "pues donde guardan la ambulancia, joé", a otro que dónde está la Alhambra y dice que "la alambrada esa está en Córdoba, creo. Se llama así porque tiene mucho alambre". O esa concursante del espanto nacional, el inacabable Gran Hermano, que dijo que Oviedo estaba en Almería. Sí, por ahí cerquita, mujer. No te sonrojes, total, si la mayoría de los que te ven no tienen ni pajolera idea tampoco...

Recuerdo que antes me cabreaban mucho estas cosas, sobre todo si se producían en un medio público, por aquello de su influencia en la población. Ahora, con la programación vergonzante que se exhibe y esos políticos de los miembros y miembras, ya lo doy todo por perdido. Dicen que la generación actual es la mejor preparada de la historia. Desde luego. El burro ese de la radio no sabía lo que era la Alhambra, pero en cuanto le preguntaron quién era un tal Toño Sanchís contestó rápido: "hombre, pues el representante de Belén Esteban". Preparadísimos.      

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